Cartas de los lectores

20 de enero

‘Spain is different’
¿Recuerdan el lema España es diferente que popularizó Fraga durante el franquismo? Tenemos ante los ojos a un triple pelotón de jueces dispuestos a liquidar legalmente al magistrado que se atrevió a juzgar el régimen al que sirvió Fraga sin arrepentirse, y a algunos de los corruptos de su partido actual, los del caso Gürtel. Por otra parte, hace aproximadamente un mes, el rey –único que constitucionalmente es irresponsable– proclamó aquello de que "la Justicia es igual para todos", apresurándose a aclarar al día siguiente que los medios de comunicación le habían malinterpretado, que no se refería al yerno al que encubrió. No se trata, pues, de fallos accidentales de la Justicia, ya que es humano el errar. La Justicia en España no es un cachondeo, como dijo el alcalde de Jerez en una ocasión, sino un sistema muy bien organizado y eficaz, quizá mejor que ninguno, la antítesis de la Justicia.
Martín Sagrera
Madrid

La justicia social brilla por su ausencia
A la justicia se la representa como una mujer con una balanza en una mano, una espada en la otra, y los ojos vendados. La justicia social debería quitarse la venda para poder ver la realidad que estamos sufriendo en Catalunya. Los recortes en el ámbito sanitario fueron anunciados por el consejero de Sanidad, Boi Ruiz, en marzo de 2011, para "garantizar la viabilidad del sistema". Desde entonces, los trabajadores del sistema catalán de salud hemos sufrido reducciones en nuestros salarios y han ido despidiendo personal sanitario médico y paramédico. Hemos tenido que ver cómo se cerraban parcialmente hospitales (se reducía la actividad quirúrgica y se cerraban plantas para disminuir el coste) y centros de atención primaria. Actualmente, sufro un ERE temporal después de llevar 34 años ejerciendo mi profesión como médico, de ellos 30 como cirujano. Este paro temporal no es por falta de trabajo, pues las listas de espera son importantes y mi agenda de consultas sigue completa. Pero dejaremos de operar durante una temporada. Sólo se operarán los casos urgentes y los diagnosticados de cáncer. Y se anularán y retrasarán las visitas médicas, sin pensar en las consecuencias para la salud de los pacientes. Y mientras, el consejero dice que "no hemos dejado de atender a los pacientes por los recortes. No hemos cerrado servicios: hemos cambiado la forma de gestionarlos". Juzguen ustedes la realidad social que estamos viviendo en Catalunya.
Vicente Ayuso Osuna

Enrique Ruano, estudiante
Cuando se cumplen 43 años del asesinato de Enrique Ruano, defenestrado a sus 21 años por la Policía franquista desde el séptimo piso de una vivienda de la entonces denominada calle General Mola, el crimen del joven estudiante de Derecho, de gran simbolismo para toda una generación, continúa impune. Aquel 20 de enero de 1969, Enrique Ruano murió al arrojarse al vacío, según la versión de los tres miembros de la Brigada Político Social que le detuvieron, cuerpo represor a las órdenes del entonces ministro de Información Manuel Fraga Iribarne. Posteriormente se ha demostrado que al cadáver le aserraron parte de una clavícula para ocultar el probable impacto de una bala. Pese a todo, aquellos tres policías de tan siniestra brigada franquista implicados en la muerte de Ruano continuaron sus trayectorias profesionales una vez asentada la democracia. Es de justicia recordar este hecho precisamente cuando, además, coincide en los días en los que se producen toda clase de loas por el fallecimiento de Fraga y se olvidan las máculas que señalaron buena parte de la vida de tan aplaudido prócer de la derecha española, entre ellas la de la muerte de aquel joven estudiante al que cierta gente llamó en la madrugada.

Fernando Ruiz Cerrato
Madrid

Guerra de clases e indignación popular
El intelectual Stéphane Hessel se equivocó de verbo. Para indignarse, antes uno tiene que despertarse. Y ya se las arreglan bien para mantenernos dormidos, ya que, inmersos como estamos desde hace tiempo en una guerra mundial de ricos contra pobres, lo que quieren es ganarla definitivamente. Tres son, básicamente, las armas que utilizan: el aborregamiento, el empobrecimiento y la cultura del miedo. Con la primera (publicidad…) se inhibe el pensamiento del pueblo. Con la segunda (recortes de todo tipo) se lo debilita. Y con la tercera se genera desconfianza entre las personas. Así, si el pueblo piensa poco, es débil y no es capaz de organizarse y confiar en las personas, difícil es que haga sentir su voz como sería deseable y, por lo tanto, poco se puede hacer. Si queremos salir bien parados de esta guerra y vivir dignamente en el futuro, aún estamos a tiempo. Todo depende de una cosa: ¡de nuestras ganas de dormir!
Joan Manel del Llano

La vergüenza del caso de Garzón
Que un magistrado sea juzgado por investigar a toda una red de corruptores fuertemente enquistada en ayuntamientos, autonomías y con posible alcance hasta la tesorería general del partido ahora en el poder es increíble. La vergüenza es mayor al ver que se le juzga por la denuncia de los culpables y antes que a ellos mismos. Comprobamos así la chapuza que realizan quienes le juzgan.
María Luisa Ugarte Gutiérrez
Madrid