Cartas de los lectores

6 de febrero

Los aros olímpicos
Al final va a resultar que Ruiz-Gallardón se reproduce en quienes le sustituyen. No alcanzo a ver la oportunidad de volver de nuevo sobre las olimpiadas. La preparación de la candidatura, los viajes de marketing, el propio diseño del logo y todo lo demás supone un gasto que el Ayuntamiento de Madrid no se puede permitir. Hay quien puede razonar que no es un gasto, sino una inversión que producirá retornos económicos de envergadura y creación de empleo. Puede, pero a tan largo plazo que no podemos esperar. Nuestra ciudad necesita que la dependencia no se pare, que el metro no se averíe, que en los centros de salud y los hospitales no se hagan recortes sobre recortes, que las calles estén limpias, que los bordillos y aceras no nos hagan tropezar y caer, que sean accesibles para las personas mayores y las personas con discapacidad, que la boina de polución desaparezca. Sin duda que hay prioridades.
María de María
Madrid

Partidismo en la Policía
Entre los cambios de los distintos ministerios aparece un caso raro, la remoción de casi toda la cúpula del Cuerpo Nacional de Policía, once cargos en total, seguida, de momento, de ocho jefes superiores de Policía en las comunidades autónomas. ¿Es necesario politizar también la acción policial? Estos cambios parecen obviar el principio básico de neutralidad política por el de disponer de policías afines. Así, parece que hay unos policías identificados con la misión de "garantizar la seguridad ciudadana", que le preocupa más al PP, y otros que se inclinan mejor por "proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades", de lo que hacía gala el PSOE. Ambos aspectos abarcan la misión constitucional y se deben ejercer con el mismo celo. La vocación profesional de neutralidad política casa mal con la sospecha lanzada con la cascada de relevos. La policía, como señala el artículo 12 de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (1789), "ha sido instituida en beneficio de todos, y no para provecho particular de aquellos a quienes ha sido encomendada".
M. Lasén Paz
Madrid

Poner rostro a las cifras
Nos acostumbramos a las cifras como el que se acostumbra a oír llover. Sólo cuando se les pone rostro, nombre y apellidos a los números, tomamos conciencia del drama que, a veces, esconden; sólo entonces se nos pone un nudo en la garganta. Así ocurre con las cifras del paro. Así ocurre con los 5,3 millones de personas sin trabajo, sin presente, sin futuro y, a veces, sin lo básico para sobrevivir.
La crisis económica actual es dolorosa para la mayoría, pero, sobre todo, para los parados de larga duración, que ya son legión y da vergüenza y miedo nombrar su alarmante cifra. Pero, siendo doliente, como lo es cualquier crisis, la actual duele doblemente. ¿Saben por qué? Porque los sufridos ciudadanos tenemos clara conciencia de que se podía haber evitado.

A estas alturas, ya podemos concluir que esta crisis es el resultado de los excesos, del despilfarro, de la pésima gestión, de la ineptitud política, del latrocinio, de la corrupción y de la usura. En este país se ha trabajado mucho y bien. Hemos generado la suficiente riqueza como para poder vivir todos dignamente; pero, lo que la gente honrada conseguíamos trabajando por el día, nos era arrebatado por la noche, en oscuras componendas, por especuladores, manirrotos y ladrones del sudor ajeno. Ahora bien, seguir lamentándonos eternamente de nuestras desgracias sólo servirá para aumentar nuestras desdichas. Ahora es el momento de aprender de los errores cometidos; de armarnos de valor y de ideas para recuperar la confianza como personas y como país; de implicarnos más en el control democrático de nuestros gobernantes; de impulsar una gobernanza fundamentada en la justicia, la equidad y la ética, y que tenga como objetivo el desarrollo social y económico sostenible.
Pedro Serrano
Valladolid

La apuesta energética
El ministro de Industria, José Manuel Soria, desde el primer momento expresó su deseo de prolongar la vida de las centrales nucleares. Para ello se reunió con las grandes compañías eléctricas y, siguiendo sus indicaciones, el pasado Consejo de Ministros decidió acabar con un sector limpio y de futuro como son las renovables y apostar por la energía nuclear. Ante esta medida me surge una pregunta de presente:¿esto es "gobernar por el bien de los ciudadanos"? Y otra pregunta de futuro: ¿qué gran empresa eléctrica colocará a Soria cuando cese como ministro?
Jesús Muñoz García
Madrid

Arias Cañete y El Barbero de Siberia
Como en la película sobre el inventor de una máquina cortadora de árboles para deforestar Siberia en un tiempo récord, el flamante ministro de Agricultura se presentó en el Congreso con unas enormes tijeras podadoras. Allí, se mostró dispuesto a dejar apenas el tronco pelado de todas las leyes vigentes sobre aguas, costas, residuos, calidad del aire, cambio climático y desarrollo rural. Con su habitual suficiencia, anunció una serie de medidas que van desde el rescate del Plan Hidrológico de Aznar a la afirmación de que España no puede apuntarse a la reducción de las emisiones contaminantes hasta el 30% en 2020, pasando por la posibilidad de seguir sembrando de cemento y ladrillo las pocas costas libres que nos quedan. Resulta muy preocupante si nos atenemos a que sólo es su primera comparecencia.
Maurel Andrade