Cartas de los lectores

17 de febrero

Vía libre al despido
La nueva reforma laboral aprobada por el Gobierno es una vía libre al despido. Ahora las empresas podrán despedir por causas como la existencia de pérdidas actuales o previstas, o la disminución de ingresos, podrán congelar o rebajar los salarios y suprimir la negociación colectiva. También se rebajan las indemnizaciones por despido a 33 y 20 días por año, y lo que es peor, supone la pérdida de la dignidad y de los derechos adquiridos por los trabajadores. ¿Se puede perder más? El problema del paro no se soluciona con una nueva reforma laboral, sino con una reforma empresarial que haga cambiar la mentalidad actual de los empresarios, centrada sólo en buscar el abaratamiento del despido y en conseguir beneficios a cargo de rebajar los salarios o invirtiendo en otros países con sueldos aun más precarios. Esta reforma conseguirá que baje el consumo lo que provocará que las empresas no puedan vender sus productos y estén abocadas al cierre.
Fernando Guerrero Barrio
Cornellà de Llobregat (Barcelona)

Injurias a la Corona
Leo en la prensa que un joven marroquí ha sido condenado a una pena de dos años de cárcel por insultar al rey Mohamed VI y me provoca indignación, pero no por la noticia en sí misma, sino al darme cuenta de que en la civilizada Europa, en la democrática España, todavía está tipificado como delito "las injurias a la Corona". Los artículos 490 y 491 del Código Penal español prevén penas de prisión de cuatro a 24 meses para aquellos que injuriasen "al rey, o a cualquiera de sus ascendientes o descendientes, a la reina consorte o al consorte de la reina, al regente o a algún miembro de la regencia, o al príncipe heredero de la Corona".  De esta manera, los insultos proferidos contra cualquier ciudadano de a pie estarían tipificados normalmente como falta, con una pena de seis a 14 meses de multa; en cambio aquel que se atreva a insultar a algún miembro de la Corona se expondría a ser condenado hasta a 24 meses de cárcel. Ahora entiendo a qué se refería la portavoz del CGPJ, Gabriela Bravo, cuando dijo: "No todos los imputados son iguales". Tendría que haber añadido: "Como recoge el Código Penal".
José María García Diago
Barcience (Toledo)

Jubilación hasta la extenuación
Durante los 12 últimos años, cuando se había difundido la falsa e irreal percepción de que España era un país rico y de imparable crecimiento, hubo muchas empresas, bancos públicos y privados, cajas de ahorro, etc., que cometieron el dislate de las prejubilaciones con 52 o 54 años. Este abuso, a todas luces erróneo, ha generado el efecto boomerang en la clase política europea. Ahora, no sólo suben la edad legal de jubilación de los 65 a los 67 años, sino que los gobiernos conservadores se plantean, de nuevo, el incremento de esta edad que ya es de las más altas. ¿Cuántos años pretenden que trabajemos? ¿48,46,44?. Si hacemos cálculos sólo disfrutaríamos, como máximo, de 15 años de jubilación aproximadamente. Si se dedica al estudio o a la preparación profesional de 18 a 23 años y se trabaja entre 40 o 42 años, es decir, el doble casi de la etapa formativa, lo lógico sería que se disfrutase de otros 20 o 25 años de descanso y tranquilidad. No salen las cuentas. Si el trabajo es un bien escaso, habrá que repartirlo trabajando menos horas a la semana puesto que la producción sigue creciendo exponencialmente. ¿Qué modelo laboral queremos, el chino o el europeo?, ¿cómo insertamos a nuestros jóvenes en el mundo laboral si la edad de jubilación crece sin parar?

Agustín Arroyo Carro
Madrid

La amargura del juez Marchena
Ya sé que a muchos les parecerá inapropiado hablar de amargura, y que insistirán en que el auto de este juez lo que en realidad trasluce es un rencor sordo y agrio y una envidia sin límites. Yo insisto en la amargura porque la causa por él instruida estaba destinada a la papelera, era de relleno. La importante, la de la Gürtel, recayó sobre el juez Varela, que se llevó el gato al agua y consiguió enviar a Garzón al ostracismo por 11 años. A buen seguro los imputados y sus abogados se frotan ya las manos llenos de satisfacción ante el prometedor agujero que acaba de abrirles la sentencia del Supremo. Por ese agujero tratarán de salir al mundo como el recién nacido sale del vientre de su madre, puros aunque no demasiado limpios. ¿Acaso no salió Camps en las mismas condiciones?
Maurel andrade
Madrid

El escuadrón suicida
Si usted es un trabajador de este país ocupado por el totalitarismo financiero y todavía piensa que puede quedar algo de vida y esperanza después de esta reforma laboral, desengáñese. Los carrroñeros están de buen humor y eso les abre más el apetito. La deconstrucción de derechos laborales y representación sindical que el Gobierno les ha puesto en bandeja sólo les ha parecido un tentempié. Delicioso pero insuficiente para saciar su voraz glotonería. Ellos son así. Todo voracidad. No sé si habrá sido un efecto óptico, pero juraría haber visto crecer los colmillos del presidente de la CEOE, Juan Ro-sell, mientras solicitaba que se revise el derecho a la huelga. Es el crimen perfecto. En manos de la insaciable patronal, la reforma es un lanzallamas que abre el paso a un sinfín de nuevas y despiadadas propuestas .
Ana Cuevas Pascual
Zaragoza