Cartas de los lectores

24 de febrero

Ataque a los sindicatos
Después de las grandes manifestaciones del pasado domingo, la derecha ha disparado con su artillería pesada a la línea de flotación de los sindicatos. Muchos ciudadanos sabemos que lo que querrían sería que los sindicatos desapareciesen. Nunca les ha gustado la capacidad de las clases trabajadoras para organizarse y defender sus derechos laborales. Es una campaña de desprestigio. Dicen que el Estado tendría que retirarles todo tipo de subvención, pero no piden acabar con los privilegios de la Iglesia católica. Vierten un veneno contra algunos de sus líderes, de los cuales no pueden presentar ningún hecho deshonroso, así que les acusan de ganar elevados sueldos, ir a cruceros y darse mariscadas. No permiten que un sindicalista pueda hacer un viaje en crucero ni les parece ético que alguna vez coman bien en un restaurante porque lo consideran un lujo que sólo ellos y sus familias pueden disfrutar. Vergonzoso.
Agustín Arroyo Carro
Madrid

Los radicales de Valencia fueron los agentes
Si hubo "radicales y violentos que crearon problemas de orden público", sin duda alguna fueron los policías. Ni el ministro Alberto Ruiz-Gallardón, ni Jorge Fernández Díez estuvieron allí viendo lo que juzgan. Yo sí estuve. Tengo 45 años, pasaba por la calle Játiva de Valencia sobre las 15.20 horas y me quedé allí hasta las diez de la noche sin dar crédito a lo que estaba viendo. Contaré sólo uno de los muchos excesos policiales que vi: era ya de noche y el ambiente estaba tenso, pues acababa de haber persecuciones y algunos disparos. Unos agentes avanzaban por la acera. Por detrás, unas voces coreaban: "Menos Policía, más educación". Los agentes se dieron la vuelta y empezaron a repartir porrazos sin control ni mesura cebándose con los jóvenes. Se ensañaron con la niña que aparece en la fotografía de la página ocho de Público del miércoles. Tras golpearla repetidas veces, la empujaron a la entrada de un garaje, la echaron al suelo y se tiraron encima dos policías para inmovilizarla. Un hombre se acercó a socorrerla y recibió dos porrazos en las piernas que nos dejaron bloqueados a él y a mí. Cuando pasó todo, la niña estaba sola, temblando de miedo y llorando. Al ver cómo se encontraba me acerqué a consolarle hasta que se repuso, eso sí, llena de golpes y moratones en la cabeza, el costado y las piernas.
Juzgad vosotros mismos.
Bernardo Sendra Lull
Valencia

¿Policías agredidos en las protestas?

Desde la escuela en la que trabajo se intenta presentar a la Policía como una profesión de colaboración y servicio a la ciudadanía, una Policía a la que únicamente deben temer los delincuentes, pero hechos como los acaecidos echan por tierra toda nuestra labor educativa en este sentido. ¿Cómo vamos a decir a nuestros niños y niñas que la Policía es amiga si están viendo cómo golpea brutalmente a adolescentes y jóvenes que lo único que piden es una educación digna? Las criaturas no son tontas y cuando vean un uniforme policial, con toda razón, sentirán miedo.
Rosalía Sanjuán Ayelo
Villena (Alicante)

Necesitamos una reforma laboral, pero para el IBEX
Y, por descontado, para las demás grandes empresas, pues tanto unas como otras van a continuar llevando a cabo su proceso acelerado de deterioro del mundo laboral, que si no se corta, nos llevará a unas condiciones de trabajo que rayarán en el esclavismo. Condiciones que, para que no sea muy chocante (vivimos en el siglo XXI), llamarán "puesto de trabajo circunstancial", pero que se alargará en el tiempo. O se sacarán de la manga algún vocablo inglés o acrónimo incomprensible donde estarán, con esa etiqueta, la mayor parte de los trabajadores. Es decir, para tenerlo claro, si en Alemania hay siete millones de trabajadores en condiciones laborales "sospechosas", los llamados minijobs, aquí lo serán casi el total de los 15 millones que ahora tienen trabajo. Y el cuento de lo beneficiosa que la norma será para los autónomos con la denotada intención de disminuir su fuerte impacto social no tiene mucho sentido, puesto que estos no están en condiciones de contratar de ninguna de las maneras salvo que aumente el consumo, lo que sólo se conseguirá incrementando la capacidad adquisitiva (todo lo contrario de lo que promueve la reforma) mediante la fluidez del crédito familiar (a lo que la banca no parece estar muy predispuesta) y respetando el ya pésimo salario que tienen la mayor parte de los trabajadores. Me pregunto, ¿tan difícil es no meter toda la legislación laboral en la misma norma y diferenciar a las grandes corporaciones de las pequeñas y medianas empresas?
Ángel Morillo Triviño
Castuera (Badajoz)

Lectura obligatoria para la selectividad
Este año tenemos que preparar para el examen de selectividad los libros Tres sombreros de copa y El árbol de la ciencia. Los que preparan la selectividad muchas veces no quieren comprobar la lectura de los libros preguntando cosas sencillas con algún detalle. Lo que quieren es que nos estudiemos los libros de lectura de la A a la Z. Pero ¿no es más importante estudiar el vocabulario, la sintaxis y las normas ortográficas? Deberían comprobar la comprensión del alumno, no la memoria sin comprensión.
Sandra Carrizosa Mataix
Barcelona