9 de abril

No disparen al poeta
La derecha más cavernícola, esa que permanecía latente en el subsuelo de esta democracia, ha visto en la crisis la oportunidad de explotar como un géiser en su totalidad manifiesta.  Estaban ahí agazapados, interpretando el papel de la moderación, de la aceptación de la soberanía popular y la pluralidad ideológica. Esperando su momento. Este dramático momento en el que la sociedad se convulsiona entre el miedo y la desilusión. En medio de todo este desconcierto han vuelto a enarbolar la peineta y la mantilla al grito de ¡Mariano, cierra España! Han rellenado de la tierra del ominoso olvido las fosas de nuestra memoria. Han desempolvado, ya sin disimulos ni complejos, a los mártires y santos de su cruzada. Calles y plazas dedicadas a notables fascistas que lucen de nuevo su nefasta filiación. A vírgenes dolientes y sumisas. A toda clase de personajes siniestros y esotéricos que componen la imaginería de la derecha negra tradicional. Para imponer ese universo retro y casposo en el que retozan con naturalidad los ultraconservadores saben que deben atacar a la cultura. Borrar cualquier estela, cualquier vestigio librepensador que pueda mandar al traste su reino de las tinieblas. Un pueblo inculto e imbuido en el temor de dios es mucho más manejable. Así que inspirados por esa vieja máxima de sus ancestros: ¡Muera la inteligencia! se han puesto manos a la obra para eliminar el problema.
Ana Cuevas Pascual
Zaragoza

Juegos perversos, legales y azules
La perversidad de ese juego llamado bolsa ha alcanzado ya su más alta cuota al quebrar con premeditación países con deuda. El procedimiento consiste en vender deuda del país a primera hora de apertura de la bolsa (aunque no se posea se puede vender, nadie sabe quién y cómo ha permitido esta perversión) se genera pánico y desconfianza sobre el país y al final de la jornada se compran los bonos del país mucho más baratos y se genera una gran plusvalía. Los señores Falcones no son ni socialistas ni comunistas ni poseen ningún tipo de ética sobre las consecuencias de tales actos. Esto lo hacen porque previamente los partidos que más apuestan por los mercados y por el liberalismo económico han quitado las reglas que impedían este tipo de prácticas, esos partidos que usan el color azul en sus campañas. Los otros juegos a los que me quiero referir son conocidos como evasión de impuestos de las grandes fortunas y empresas. Las Sicav tributan al 1% en vez del 35% de sociedades, el problema es que para constituir una Sicav se necesitan 100 personas, el inversor o inversores principales y los llamados mariachis que lo conforman gente corriente, trabajadores de sus empresas etc. El nombre les viene de la canción mariachi que dice “con dinero o sin dinero hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley……”. Necesitamos un Gobierno que cante con nosotros “A por ellos oé, a por ellos oé”.
Antonio Ortiz Ortiz
Sevilla

Gracias señor Rajoy
Como pensionista le informo que ya cobro menos desde febrero del presente año, le recuerdo que usted prometió respetar nuestro nivel de pensión. Le doy las gracias porque con sus medidas mi hijo ha sido despedido con una indemnización miserable. Ahora con mi pensión tendré que darle de comer y ayudarle a pagar su hipoteca, veremos cuanto tiempo aguantaremos, gracias por ello señor Rajoy. No le tengo rencor, usted me da mucha pena, pues pienso que estará sufriendo por el mal que sus medidas están haciendo a millones de españoles. Desde que gobierna las cosas que aumentan en España son; las ganancias de banqueros y empresarios, los impuestos , el desempleo y el descontento general, que va en aumento día a día.
Jose María Martínez-Cava
Madrid

El poder judicial
No debería confundirse nunca con el poder de los jueces. Visto las malas prácticas de parte del estamento judicial sin que haya una corrección adecuada y pública. Las maniobras en el proceso a Garzón  para llegar a condenarle ponen de manifiesto cómo se retuerce el proceso para llegar al fin deseado, al mismo tiempo que se exige exquisitez en la administración de la escuchas. Que el presidente del Tribunal Supremo de Madrid pretenda quitarse de enmedio a un compañero que no es de su cuerda, no es para inspirar confianza en la objetividad de sus resoluciones. Aparte de “semana caribeña” y otras bicocas, el reparto de cargos judiciales entre PP y PSOE por el Consejo General del Poder Judicial, obviando los méritos,  no conduce, precisamente, a tener una justicia independiente y con los mejores a la cabeza de los órganos jurisdiccionales. Así, no llama a la atención que siga la justicia por décadas en la cola de las instituciones, sin capacidad de regeneración. Los miles de desahucios y de fosas de asesinados claman por un juez.
Maximiliano Lasén Paz
Madrid