Cartas de los lectores

14 de agosto

Las Perseidas
Originadas a partir de un cometa, las estrellas fugaces o meteoros son pequeñas partículas de polvo, no más grandes que la cabeza de un alfiler, que se desintegran a unos 100 kilómetros de altura. Su brillo es producido por la ionización causada por la liberación de su energía en las capas altas de la atmósfera.
Las Perseidas reciben este nombre porque su radiante, punto imaginario donde se cortan las prolongaciones hacia atrás de los trazos meteóricos, se encuentra en la constelación de Perseo. Para ver el mayor número de estrellas fugaces es necesario encontrar un lugar oscuro lejos del alumbrado público y estar cómodo.
La isla de La Palma es el único lugar del mundo donde podemos disfrutar de unos de los cielos más oscuros del planeta. Los días que no hay luna llena son los mejores. Aunque en principio no hay una dirección privilegiada hacia donde dirigir nuestra observación, siempre se recomienda mirar hacia el Norte o el Este.
Antonio Carrillo Díaz / Granada

Acotar el infierno
La utopía, entendida como la capacidad de soñar para cambiar las circunstancias adversas a la humanidad, no es un valor en alza en la sociedad contemporánea. Vivimos en un planeta donde las abrumadoras realidades estrangulan a las soluciones imaginativas con un cordón de pesimismo y negatividad. El utópico es acusado de poco pragmático. Sin embargo, históricamente, el auténtico progreso de nuestra especie ha sido gestado en las cabezas de quienes tuvieron la capacidad de sobreponerse a la resignación e idear un futuro mejor para los demás. Gracias a ellos superamos realidades tan negativas como la esclavitud o desarrollamos alas para remontar las grandes injusticias sociales.
El proyecto del presidente senegalés, Abdoulaye Wade, para frenar el avance del desierto en el continente africano responde a este perfil. La Gran Muralla Verde, que defiende Wade, pretende ponerle coto al infierno de la desolación medioambiental y a sus terribles consecuencias. Su idea consiste en crear una barrera forestal que atraviese los límites del desierto y detenga la metamorfosis que amenaza la vida y el futuro de los países africanos. Amén de acabar con la expansión del infierno, esta iniciativa supone una oportunidad para unir en un mismo esfuerzo a los pueblos africanos por encima de sus dificultades económicas y de los conflictos armados que padecen.
¿Es esto posible? Quizás su viabilidad solo dependa de que el resto de la comunidad internacional abandone su escepticismo y proporcione ayuda material y científica para realizarlo, pues, como dice el presidente de Senegal: "Este es un proyecto para toda la humanidad".
Ana Cuevas Pascual / Zaragoza

Playa Macenas
No hace demasiado tiempo, algo más de una década, que inicié mis visitas por el cabo de Gata y sus cercanías: playas excelentes, arenas limpias, aguas cristalinas, peces, paz.
Interrumpidas todas ellas por la explosión de la construcción, voraz donde las haya en todo el litoral del Mediterráneo. Cada año que me desplazo a este magnífico lugar de nuestra geografía, donde sentía tranquilidad, paz, vida, ahora me invade la impotencia, la rabia, el odio, hacia todos aquellos que han colaborado en la destrucción de este paraje inimitable en toda Europa. Hace años fue el hotel construido en la playa del Algarrobico, a fecha de hoy en espera de ser derruido, y ahora le toca a la playa de Macenas, llamada así por la presencia de la única torre que se conserva del castillo de Macenas, construido en el siglo XVIII y recientemente declarada monumento de interés cultural. Aquel castillo, que en su día sirvió de defensa, hoy se defiende de cientos de grúas que construyen hoteles, bungalows, adosados y, para coronar semejante obra, un campo de golf y un cartel bajo el título Macenas Sensations. Desde mi humilde posición maldigo a todos los que han propiciado semejante impacto medioambiental, destrozando un lugar donde el hombre siempre fue hombre como quiso, vestido, desnudo, sentado y en paz.
Vicente Sepulcre / Valencia

Ciudadanía
Ciudadanía es un término que se define más rápidamente por sus antónimos. En sentido jurídico, ciudadano se opone a extranjero; en sentido político, a súbdito. En la Constitución española aparece con tres significados diferentes. Se considera ciudadanía a la condición que se aplica a una persona física, mayor de edad y dotada de derechos políticos. Ciudadanía también puede ser la condición de formar parte de una comunidad física nacional, en este caso es ciudadano tanto el español como el extranjero; el menor y el mayor de edad. Además, ciudadanía se erige como sinónimo de nacionalidad.
Este termino nos trasporta a su vez a una realidad mayor, la cual tiene por punto de partida la integración europea y la concesión de soberanía de los Estados miembros. La integración europea camina por la senda de la "ciudadanía europea" como tarjeta única de identificación ciudadana.
Esto nos hace pensar si en un futuro veremos como se deja paso a una única identificación, la europea. De este modo, la pertenencia a un estado concreto tendrá menos valor aún del que para muchos puede tener ahora.
Desde el punto de vista de las reivindicaciones nacionales de pueblos como el vasco o el catalán, estos pequeños pero a la vez importantes pasos suponen la constatación de que el modelo de Estado-Nación de hace un par de siglos se esta resquebrajando, dando lugar a nuevas formas de gobierno. Si se instaura una ciudadanía común a todos los europeos, el peso de los estados centralistas decaerá, dando lugar a microorganismos autonómicos, regionales o locales que tengan como eje superior la comunidad europea.
Viviendo en una era globalizada esta visión del futuro no parece tan lejana, ya que se antoja imposible seguir gestionando la vida pública desde ámbitos tan lejanos.
Xabier López de Armentia / Vitoria