26 de julio

¿Eso es todo?
11 imputaciones judiciales por graves delitos contra la Hacienda pública, cohecho, malversación de caudales públicos y un largo etcétera. Cuatro meses en prisión preventiva y una fianza de 800.000 euros –una bagatela para quien maneja millones– es todo lo que le ha costado a María Victoria Pinilla, alcaldesa de La Muela, volver a la vida pública como si no hubiera pasado nada.
Que cosas como estas puedan suceder, demuestra que las leyes actuales no sirven para proteger ni a una institución, ni a la alcaldía, ni a todos los ciudadanos de un pueblo como La Muela de aquellos que, siendo elegidos para administrar y defender los intereses de una localidad, hacen un uso más que dudoso de ese privilegio.
No es de extrañar que parte de los habitantes se sientan escandalizados y molestos por esta situación, sobre todo, si su permanencia en prisión no ha servido para rebajarle algo su soberbia y por la facilidad para seguir disponiendo del Ayuntamiento de la misma manera en que lo hacía hasta que fue detenida.
Creo que la mejor medida, como piden IU y la Plataforma por la Dignidad de La Muela, sería disolver el Ayuntamiento –ya que hay motivos más que suficientes– y dejar su regencia en manos de una coordinadora.
Maribel Martínez / Zaragoza

España y sus animales
25 años después de nuestro ingreso en la UE, todavía seguimos siendo el país que lidera el siniestro ranking de maltrato y abandono de animales de nuestro entorno geográfico-político.
Algunos datos: más de 50.000 galgos son masacrados con los más variopintos y crueles sistemas de tortura, garantizando así una agonía lenta y segura en la muerte de estos animales. Unos 200.000 canes abandonados, de los cuales el 90% acaban muriendo por accidentes, inanición o enfermedades, después de un doliente vagabundeo sin rumbo en busca del malnacido que les abandonó. Sobre los gatos se estima que el número puede duplicar el de los perros abandonados, corriendo, igualmente, la misma suerte final que aquellos. Unos 60.000 toros, vaquillas y becerros aniquilados en plazas y en cientos de fiestas a lo largo de toda nuestra geografía, especialmente, en la época estival.
Con todos estos datos no puede sorprendernos que seamos la vergüenza de Europa en cuanto al trato que dispensamos a otras especies animales. ¿Es propio esto de un país que se pretende justo y avanzado? Encima estas fiestas populares en las que se tortura animales son costeadas por instituciones y organismos públicos.
¿Hasta cuándo vamos a mantener esta situación que nos denigra, envilece y embrutece como personas? Decía Immanuel Kant: “Aquel que es cruel con los animales se vuelve difícil también en su trato con los hombres. Podemos juzgar el corazón de una persona por la forma en que trata a los animales”.
Javier Gutiérrez Herrador / Laredo (Cantabria)

«Algo está podrido en el Estado de Dinamarca»
Antes, por lo menos, los implicados lo negaron tajantemente. Ahora, la negación es menos rotunda: mal presagio.
La alcaldesa, Rita Barberá, dice: “Todos los políticos los reciben” y “son más importantes cuánto más importante es el cargo”. Ignoro si llegaremos –por fin– al final de este culebrón, pero con cada nuevo capítulo recuerdo otra cita:
“Si separamos a los buenos de los malos, tendremos suerte de quedarnos con Abraham Lincoln y la Madre Teresa de Calcuta”.
Richard M.McBride / Valencia

Aquí, ¿quién manda?
Ya en la Prehistoria, los primeros seres humanos vivían formando grupos de individuos. Para poder sobrevivir y, dada la extrema dureza del entorno, se distribuían por tareas y actuaban organizados.
En todos los grupos había un líder que tomaba las decisiones más importantes y era obedecido por todos; si no actuaba bien, el grupo decidía nombrar a uno nuevo. Así de sencillo.
En las tribus de los indios americanos existía el consejo de ancianos; el jefe se encargaba de todas las decisiones importantes, pero las más delicadas las consultaba con el consejo. Y, de esto, hace sólo 300 años.
Hoy, aquí no hay quien mande y, si lo hay, no está. El ejemplo más claro lo tenemos en los políticos.
La corrupción es descarada y, muchas veces, hasta admitida con toda la poca vergüenza y la falsedad intencionada. ¿Por qué nadie le pone el cascabel al gato? ¿Dónde está la Justicia? ¿A dónde vamos así? Mala herencia dejamos a nuestros hijos…
Josep Mata / Barcelona

Horarios infantiles
No es malo pasar horas delante del televisor, lo es la pasividad de no saber buscar otras formas de llenar el tiempo.
Es la demostración empírica de que algo falla. Parece que la lectura, la conversación, la tertulia familiar y la reunión con los amigos han pasado de moda.
“Los adolescentes que ven la televisión tres horas cada día, alcanzarán un mayor riesgo en su educación durante la juventud y en el arranque de su vida adulta”, así lo afirma una investigación efectuada por la Universidad de Columbia y el Instituto Psiquiátrico de Nueva York.
La directiva de Televisión Sin Fronteras exige a los estados y a la Comisión Europea que exijan a las cadenas refrendar códigos de conducta por los que se comprometan a no difundir anuncios basura en las programaciones para niños.
Los códigos de autorregulación, que han sido rubricados por las cadenas televisivas y los gobiernos, son infringidos sistemáticamente por las diversas televisiones… ¿Para cuándo una tele digna?
Gabriel Roselló / Madrid