Opinión · Realpolitik

Una campaña marciana (4): Sánchez y el increíble lema mutante

Digámoslo con claridad, el cúmulo de errores estratégicos y tácticos de sus rivales es tan inconcebible y apabullante, que para que el PSOE gane las próximas elecciones con rotundidad, acercándose además según los últimos tracks a la marca de 140 diputados,  a Sánchez le basta con hacerse el muerto y no cometer demasiados errores no forzados en las próximas semanas.

Con una derecha partida en 3 trozos en pelea permanente por las migajas del naufragio del Partido Popular, y un Podemos empeñado en aburrir a su clientela a base de deserciones, duelos, purgas y destierros bastante incomprensibles para alguien que no se haya criado en el PCE o en la Lubianka, el PSOE tiene a su disposición a todo el electorado de centro-izquierda del país por primera vez desde la segunda victoria de Zapatero,  sin que nadie además compita seriamente por él.

Y no, Ciudadanos no está compitiendo por pescar el gigantesco y vacío de competidores océano azul de centro político, por alguna extraña razón que no alcanzo a comprender sigue empeñado en disputar a dentelladas con PP y Vox los escasos peces disponibles en el pequeño y ensangrentado mar de la derecha . Doctores tiene la iglesia.

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante su intervención en un acto de precampaña en Sevilla. EFE/Julio Muñoz
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante su intervención en un acto de precampaña en Sevilla. EFE/Julio Muñoz

En este escenario idílico, los socialistas realizaron un arrollador arranque de campaña con el lema “La España que quieres”, un claim que emocionó a los militantes, enardeció a los dirigentes y sedujo a los votantes socialistas tanto como asustó a sus rivales políticos.

Pues bien, con todo a su favor y contra todo pronóstico, la semana pasada algún miembro del departamento de ideas geniales – existe al menos uno en cada partido- debió pensar que todo esto iba a ser demasiado fácil y que merecía la pena complicarse la vida poniendo en circulación un segundo lema, más bien una llamada a la acción: “Haz que pase”. Drama.

Miren, los partidos políticos son organismos extraños, reactivos complejos… y sensibles, y  todos ellos poseen increíble poder mágico, que es el de la emulación, es decir, cuando la estructura nacional adopta una lema, marca o tipografía, el resto de estructuras, autonómicas, provinciales, locales y de pedanía, lo copian inmediatamente, un mecanismo defensa y mimetización que les ha servido para permanecer en lo más alto de la cadena trófica.

Así, solo tienen que darse un paseo por las redes sociales para ver que ingentes cantidades de campañas locales socialistas, seguras de que ese era el lema correcto, lo han adaptado brillantemente a modo “El Socuérfanos del Monte que quieres”, “El abroñigal que quieres”  o incluso “El Mancuernillas del Soplete que quieres”. Un desastre.

Y no contentos con esto, da la impresión de que un peligroso espíritu de victoria anticipada está invadiendo a cuadros, dirigentes y militantes socialistas, algo realmente sorprendente dados los antecedentes andaluces, de tal suerte que el motor de la campaña, a pesar de que se ha probado y suena bien, a tres semanas de ir a las urnas, no termina de arrancar, mientras que sus rivales -aún a base de errores- comienzan a llenar medios, redes y calles de sus colores y ocurrencias.

Deben andarse con ojo los socialistas, porque entre una cosa y otra, especialmente la segunda y a pesar de que nadie va a discutir su victoria, lo de hacer gobierno no estará garantizado hasta que se cuenten voto y diputados, y si la campaña sigue realizando experimentos, prodigiosas mutaciones y bellas metamorfosis, pueden llegar a olvidarse de que deben llevar masivamente a las urnas a sus votantes, y que un votante despistado o demasiado seguro de la victoria de su partido, tiende a quedarse en su casa.