Opinion · Realpolitik

Breve guía para saber quién ha ganado las elecciones municipales

Al contrario que en unas elecciones generales en las que a pesar de los  brillantes ejercicios de funambulismo dialéctico de algunos líderes políticos se puede ver perfectamente quién ha ganado y quién ha perdido realizando operaciones matemáticas simples (sumas o restas) sobre el número de diputados y senadores, las elecciones municipales son una ciencia más oscura y dada a interpretaciones interesadas.

La pregunta es tan sencilla de formular como complicada su respuesta:¿Quién gana unas elecciones municipales?

Primer método: Número bruto de concejales y alcaldes

Vayamos con la respuesta más evidente, si son unas elecciones en las que los ciudadanos votan concejales y alcaldes, las elecciones las ganará quien más consiga, ¿No es cierto?

Pues si es así la cosa está clara antes siquiera de que la gente acuda a las urnas. España tiene 8.131 municipios, y sólo hay dos partidos que presenten candidaturas en más de 7.000, el PSOE y el PP por lo que es evidente que uno de los dos es quien va a conseguir mayor número de alcaldes y concejales, muy probablemente el PSOE.

El siguiente partido en presentar mayor número de candidaturas es Ciudadanos, que está en torno a las 2.000 candidaturas, y lo de Podemos ( que deben andar por un número similar) es tan absolutamente imposible de contabilizar dado el exotismo y la variedad de sus marcas municipales, que ni siquiera un avezado entomólogo conseguiría identificar a muchas de las especies.

El abismo en número de candidaturas es tan inmenso entre PSOE y PP y el resto de partidos que cualquier estratega sensato de Cs, Podemos o Vox debería estar pensando ya en otra forma de calcular los resultados. Y seguro que lo están haciendo.

Segundo método: Capitales de provincia

A finales del siglo pasado, mientras José María Aznar trataba de organizar y extender el PP, se dio cuenta de que, como ahora Cs o Podemos, le era imposible competir con el músculo territorial de un PSOE que se articulaba en casi todos los municipios de España en base a agrupaciones locales con militantes que hacían política a diario.

La solución que se le ocurrió para poder presentar al PP como un partido en crecimiento y de gobierno tras unas elecciones municipales fue olvidarse del engorroso dato de los alcaldes y concejales y mediante un brillante ejercicio de “cherry picking” presentar a los medios de comunicación un mapa de España pintado de azul.

¿El truco? Para pintar toda una provincia de azul PP solo se necesitaba que el PP hubiera ganado en la capital de la provincia. Y en esas elecciones esa condición se había dado incluso en muchas capitales de Andalucía o Extremadura.

El resultado fue que a pesar de la contundente victoria del PSOE, los medios y teles (bueno, no todos, pero casi) amanecieron al día siguiente con un mapa en el que el ganador era el PP.

Tercer método: Los ‘battlegrounds’

En las elecciones norteamericanas los partidos, que saben bastante de esto, concentran sus esfuerzos  y recursos en los territorios en los que la cosa está peleada, que son los que determinan la elección presidencial, y los llaman battlegrounds, campos de batalla.

En nuestras elecciones municipales es evidente que no es igual de relevante la batalla por Madrid o Málaga, dos elecciones abiertas que se van a decidir por un puñado de votos y afectan a millones de personas, que las de mi pueblo, Bermeo, en el que a pesar de lo apasionante de la batalla entre PNV y Bildu, la cosa solo va a afectar a 15.000 personas.

Este es sin duda el método de medición más favorable a los partidos emergentes, y en el que sin duda sus aparatos de comunicación van a poner toda la carne en el asador, ya que en estos territorios, normalmente grandes ciudades, pueden ser decisivos para la conformación de mayorías.

No olvidemos que buena parte del éxito de Podemos se basó en su excelente resultado en lugares como Madrid, Barcelona o Valencia, y a pesar de su escaso éxito en el número global de concejales o alcaldes a nivel nacional.

¿Y cuál es la buena?

Pues para serles sincero no tengo la menor idea, lo que les puedo decir es que a los medios de comunicación les va a importar una higa el número total de concejales, que espero que todos nos hayamos olvidado de la broma esa de las capitales de provincia y que la noche electoral va a ser un salto permanente de conexiones entre golosos  battlegrounds de cuyo resultado habrá analistas políticos que sacarán conclusiones que afectarán incluso al cambio climático, olvidando como siempre que hay más de 8.000 municipios donde se celebran elecciones.