Opinion · Realpolitik

Tres investiduras improbables y un problema evidente

Creo que a estas alturas del cuento ya somos conscientes de la fórmula más sencilla para que Sánchez logre articular su gobierno, que una vez descartado ab initio el pacto con Albert Rivera por incomparecencia del rival,  pasa por un pacto con Podemos + nacionalistas e indepes de diversos pelajes.

Pues bien, una vez que esta posibilidad va complicándose cada vez más debido a que tanto PSOE como Podemos llevan a los mandos de sus vehículos a dos conductores singularmente temerarios, es necesario señalar que el juego parlamentario permite, al menos, tres escenarios de investidura que abrirían espacios políticos tan complejos como interesantes.

1.- La investidura “Troll”

Así denominada por Iván Gil en su columna en El Confidencial, consistiría en que el PSOE arrancase de Podemos una abstención mientras los nacionalistas, indepes y un señor de Cantabria votan a favor del gobierno Sánchez.

El resultado sería una investidura muy justita, solo por 3 votos, pero investidura al fin y al cabo, y dejaría al PSOE con escasas posibilidades de superar sus primeros presupuestos, pero con un año garantizado de gobierno.

2.- La investidura “Forocoches”

Si Iglesias finalmente se de cuenta de su debilidad y de que en unas nuevas elecciones tiene todas las papeletas para llevarse un sonoro guantazo, puede optar por votar por Sánchez, pero solo un poco.

¿Cómo sería esto? Pues muy sencillo haciendo bien las cuentas y dividiendo el voto de sus diputados. Unos a favor de la investidura de Sánchez, sólo los imprescindibles, y otros a la abstención.

El resultado sería un Sánchez en el gobierno tremendamente debilitado, necesitado de los votos de Podemos para cualquier movimiento y con un Iglesias reforzado como estratega y  estadista  a quien nadie podría acusar de impedir un gobierno de la izquierda.

3.- La investidura “Gambito de dama”

Un gambito en ajedrez es el ofrecimiento de material ( un peón negro, por ejemplo) a cambio de ventaja en el desarrollo del juego.

¿Cómo trasladar esto a la investidura? Pues imaginen un Pablo Casado que en un movimiento inteligente obliga al PP a abstenerse en la investidura de forma sorpresiva, sumando sus votos a las otras abstenciones de la izquierda y abaratando la investidura de Sánchez.

El resultado sería doble, por un lado el PP se situaría como el gran partido de estado a ojos de la ciudadanía, y por otro y nada desdeñable lado, situaría a Cs en la marginalidad más absoluta.

¿Es alguno de estos movimientos esperable? En un escenario de investidura tradicional sin duda habría que descartarlos, pero como bien saben, no estamos precisamente ante una investidura tradicional.

Y por otro lado, el problema mayor que tiene Sánchez no es precisamente su investidura, esta puede salir adelante incluso con una jugada de billar a 8 bandas, sino articular un gobierno de cuatro años con estos mimbres.