Opinion · Realpolitik

Guía para un debate irrelevante y una votación de infarto

El artículo 99.2 de nuestra constitución lo indica con claridad: “El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara”.

Los padres de la constitución, fieles a la la solidez berroqueña del año 1978, unos tiempos en los que  tomate sabía a tomate, el carbón se extraía a lomos de unos  bravos muchachotes asturianos y en los que  los barcos que salían de la Naval de Sestao no se hundían ni con huracanes de fuerza cinco, jamás pensaron que cuarenta años después un candidato a algo tan serio como la presidencia del gobierno pudiera llegar al debate de investidura sin una mayoría que sustentase tal ambición.

Y precisamente ahí es donde nos encontramos, la transición de nuestras sociedades desde la solidez agrícola, navanal o minera al estado líquido actual  y la de nuestra política al estado gaseoso ( siendo generoso), han dado como resultado que un debate concebido para conocer en profundidad el programa de gobierno de un presidente con mayoría suficiente para ser investido haya mudado en una suerte de puesta en escena operística en la que un candidato sin una mayoría clara para poner en marcha un programa de gobierno concreto, va a proponer a la cámara en la que reside la soberanía nacional una candidatura y un proyecto político que no puede ser otra cosa que un artificio generalista y vaporoso  dado el escaso margen de negociación que se han dado los dos esperables socios de gobierno.

Un debate de investidura que en lugar de atender a las propuestas de gobierno materiales y concretas para resolver los muchos retos de la patria, gracias a esta nueva modernidad parlamentaria, va a situar sus focos en lo artificioso, en lo formal, es decir, en tratar de atisbar por las intervenciones de los portavoces algo que ya debería estar claro antes de comenzar: El sentido de su voto.

Un debate de investidura que en lugar de escenificar una mayoría sólida en torno a un proyecto político a cuatro años, gracias a esta nueva  modernidad política, no puede otra cosa que rebajar sus objetivos y situarlos en  ir sorteando obstáculos ( ahora investidura, ahora presupuestos, ahora leyes) cuando estos se presenten y como buenamente se pueda.

Un debate de investidura que por tanto ha perdido su misma esencia y ha devenido en un artefacto tan sumamente irrelevante  que lejos de otorgar certezas a la nación, pueden llenarla de  nuevas dudas e inseguridades.

Ni siquiera el propio Zygmunt Bauman pensó que la licuefacción de nuestras sociedades llegase a tanto.

Pero como no hay cruz sin su correspondiente cara, ni gato sin su preceptiva  liebre, lo que nos vamos a encontrar en el congreso de los diputados  a partir de hoy y hasta el jueves va a convertirse en un entretenido  espectáculo televisivo muy parecido a los reality shows esos que proliferan en estas noches veraniegas. Aquí tienen mi guía personal para que no se pierdan los momentos más interesantes:

  • El lunes por la mañana habrá que estar especialmente atentos al discurso de Sánchez  por si nos permite atisbar medidas que puedan haber sido susceptibles de pacto con Podemos y nacionalistas. Todo un reto para los más  avezados Sanchezólogos.
  • El lunes por la tarde y el martes por la mañana recomendamos que estén atentos a la virulencia (o no) de Pablo Casado, pero sobre todo a los discursos de portavoces de Podemos, PNV y  ERC, por si nos dejasen  adivinar  el sentido final de su voto.
  • El martes por la tarde, a la primera votación, ya que a pesar de que sea altamente improbable que se alcancen los 176 votos positivos necesarios, si que nos dejará ver por primera vez las fuerzas que ha dispuesto a su alrededor cada posición y por tanto la viabilidad de la investidura.
  • Y finalmente, el jueves por la tarde, la votación en la que ya será esperable la investidura efectiva de Sánchez y para la que necesitará simplemente más votos favorables que negativos.

Y la semana que viene, si les parece, hablamos del nuevo gobierno.