Opinion · Realpolitik

¡Propaganda!

“La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”.

La cita que encabeza esta columna es uno de los once principios de la propaganda política inventados por Joseph Goebbels, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich entre los años 1933 y 1945 y a quien podríamos presentar sin lugar a dudas tanto como el inventor de las “fake news” como de la masificación del “relato” político. Y con notable éxito si tenemos en cuenta lo que consiguió hacer con la opinión pública alemana en el periodo de entreguerras.

Y no era nada sencillo, eso que hoy  llamamos “opinión pública” no existía en Alemania (ni en ningún lado) en 1933, año en el que este tipo tan cruel como inteligente reparó en el masivo poder de construcción de hegemonía que iba a tener un invento que comenzaba a popularizarse entre la burguesía alemana: la radio.

Goebbels imaginó una Alemania con un aparato de radio en cada casa desde el que poder infectar a la ciudadanía con los discursos de su jefe, Adolf Hitler, y se puso manos a la obra  ideando y produciendo el Volksempfänger (el receptor del pueblo), una radio tremendamente barata gracias a las subvención estatales que los alemanes compraron en masa y a través de las cuyas ondas fue homogeneizando la opinión ciudadana hasta convertirla en un rebaño de dóciles corderillos.

Hoy no existe un medio tan masivo ni tan controlado como lo fue la radio bajo la tiranía asesina de Hitler, pero las enseñanzas de su spin-doctor aún siguen siendo útiles a la hora de diseñar estrategias de comunicación lingüístico-cognitivas que lejos de tratar de llegar al electorado a través de la razón y la lógica, tratan de hacerlo generando marcos que conecten con nuestros miedos y anhelos más atávicos. Veamos un ejemplo.

Como saben, la precampaña de Donald Trump ya ha comenzado en Estados Unidos, y es en estos momentos el candidato que más invierte en publicidad a través del ecosistema de Facebook, una plataforma de alcance global  que además permite una segmentación relativamente sencilla y eficaz de los mensajes políticos.

Pues bien de acuerdo con Fact Base, un proyecto basado en los principios del Big Data y que analiza todas las intervenciones del presidente estadounidense en medios y redes, además de su inversión publicitaria,  existen en Facebook  2.200 campañas publicitarias con anuncios pagados por “Donald J. Trump for President, Inc”. que incluyen la palabra “invasión” relacionada con el problema de la inmigración.

 Pero la cosa no acaba ahí, Trump ha utilizado esta misma palabra en 32 ocasiones en sus discursos, y otras 8 veces a través de su cuenta de Twitter.

¿Casualidad? Evidentemente no, el objetivo de Trump consiste en que cuando un ciudadano norteamericano escuche hablar de inmigrantes, se active inmediatamente en su su cerebro, de forma automática y sin necesidad de pensarlo, la imagen de miles de “espaldas mojadas”  invadiendo sus casas, algo que  llevará a muchos de ellos a votar en el año 2020 por el candidato más combativo contra los inmigrantes, es decir, él.  Una forma muy eficiente de mejorar las técnicas de Goebbels.

Lo que ya me parece un auténtico misterio es la razón por la que  Pedro Sánchez ha utilizado la palabra “progresista” veintidós (22) veces en la entrevista que concedió ayer al periódico El País. Doctores tiene la iglesia, supongo.