Realpolitik

Tendremos gobierno y durará cuatro años

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la última cumbre de la UE en Bruselas. EFE/EPA/JULIEN WARNAND
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la última cumbre de la UE en Bruselas. EFE/EPA/JULIEN WARNAND

Mucho se ha escrito sobre los dramáticos errores tácticos de "Sánchez & team" que dieron lugar que el PSOE perdiese casi 800.000 votos en la pasada repetición electoral, amén de a la eclosión del nacionalpopulsmo y a que el PP de Pablo Casado se alzase como el gran ganador de dichos comicios.

También se ha hablado con generosidad y largura sobre los insondables peligros que para un partido que tradicionalmente ha vertebrado España como el PSOE tiene depender de un partido que pelea por sus mismos votos como Unidas Podemos,  de toda una constelación de partidos nacionalistas, provincialistas, cantonalistas y de pedanía con intereses en muchos casos contrapuestos y sobre todo de un partido independentista y de comportamientos históricamente confusos y erráticos como ERC, que va a convertirse en la clave de bóveda del próximo gobierno de España sin siquiera renunciar a eso que los cursis llaman unilateralismo, que no es otra cosa que reservarse el derecho a volver a declarar de nuevo la independencia (lo volveremos a hacer) cuando les de la real gana y sin la engorrosa obligación de comentarlo de pasada al gobierno que han ayudado a poner en La Moncloa.

Mucho se ha dicho y escrito por tanto desde el "deber ser", es decir, sobre si un gobierno de esas características va a ser útil al país, sobre si es inteligente para cada una de las partes formar parte de esa arriesgada operación, o incluso si es éticamente reprobable (o no) proceder de esta manera ante los muchos retos que nuestro país tiene por delante.

Chorradas, se ha escrito una cantidad insondable de sandeces y ninguna de ellas ha estado ni siquiera cerca de las motivaciones que están moviendo a Sánchez, a Iglesias y al resto de la troupe para auto-regalarse un gobierno para reyes.

Miren, habrá gobierno, lo tendremos pronto y entre las razones de que este prodigio vaya a producirse de tal forma pesan mucho más las de signo táctico o personal que las de contenido estratégico o de país. Aquí tienen las cuatro más evidentes:

  1. Habrá investidura y gobierno porque es la única forma en la que Sánchez e Iglesias pueden garantizar su propia supervivencia política. No hablo del PSOE y de Podemos, hablo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
  2. Habrá investidura y gobierno porque, aunque a ERC no le haga demasiada gracia esto de dar el gobierno al PSOE, es la única forma que tiene de aspirar a que, tras las próximas elecciones catalanas, un candidato republicano pueda expulsar al dueto cómico Puigdemont-Torra del gobierno y convertirse en el partido hegemónico del independentismo catalán. Ya saben, hoy por ti en Madrid, mañana tú por mí en Barcelona.
  3. Habrá investidura y gobierno porque un gobierno que le deba su propia existencia a ERC actuará de forma más suave y calmada con los políticos presos en Lledoners.
  4. Habrá gobierno e investidura porque Sánchez ya ha cumplido en una veloz y sorpresiva carrera con todas las exigencias leoninas de Junquera: desde las semánticas (asumiendo los socialistas el marco indepe del "conflicto político" que por cierto ya verán ustedes la cantidad de problemas que va a causar a nuestro país en incontables instituciones internacionales) hasta las simbólicas (una mesa de negociación de igual a igual entre Catalunya y Espanya, como si de dos potencias se tratase) o las materiales (que aún no conocemos, pero que a buen seguro serán enjundiosas).

No lo duden, estamos pues a las puertas de inaugurar el primer gobierno de coalición desde el comienzo de nuestra etapa democrática y será un gobierno que a pesar de lo que hayan ustedes podido leer por ahí no va a ser precisamente corto, sino que lo más probable es que agote los cuatro años de legislatura.

¿Las razones? Pues las hay desde las personales (la demostrada contumacia de Sánchez y lo complicado que es sacarle de cualquier lado) hasta las políticas (si un gobierno de ERC depende de los votos del PSOE Catalunya, parece claro que a los republicanos les conviene no equivocarse demasiado cuando voten los presupuestos en Madrid) y sobre todo las razones de calendario: no olvidemos que la próxima presidencia española de la UE va a caer aproximadamente en el último año de posible mandato de Sánchez, y sinceramente, no me imagino al todavía presidente en funciones saliendo mansamente del gobierno sin aprovechar el gigantesco photocall en el que se ha convertido una presidencia de turno en los últimos tiempos.