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Unidad Africana

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

* Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

Fue una sorpresa para casi todo el mundo. En Barcelona, a principios de noviembre, en la última reunión sobre el clima previa a la cumbre de Copenhague. Tras los discursos inaugurales, el primer día de negociaciones, los países africanos se plantaron. Y dijeron muy claramente que no iban a empezar a negociar decenas de asuntos técnicos complejos si la discusión de los compromisos de reducción de emisiones de los países ricos ocupaba una parte menor en la agenda de la reunión. Ése es el tema crucial, y debía ser lo primero y que con más tiempo, se discutiera. Su plante dejó heladas las negociaciones entonces y mostró que los países pobres no aceptan el falso dilema que les ponen los ricos "mal acuerdo o no acuerdo".

Los primeros días en Copenhague se tenía una cierta expectación sobre si África haría un plante similar. ¿Habría otra rebelión inicial? Pasó una semana, y no la hubo. Sin embargo eso no significaba que las negociaciones avanzaran. Más bien al contrario, el día comenzaba con el estancamiento provocado porque los países ricos no se deciden a poner sobre la mesa números en mitigación y en financiación. Y encima se estaba torpedeando la continuidad del Protocolo de Kyoto.

En esta situación, la presidenta danesa de la Conferencia convocó de manera informal este fin de semana a un grupo reducido de países para conversar sobre los temas fundamentales que no permiten avanzar las negociaciones. Decidieron que había varios asuntos, y hoy esperaba que las conclusiones de ese grupo fueran las que dirigieran las negociaciones que tienen que protagonizar más de 190 países. Y claro, para muchos, este movimiento ha sido la gota que colmaba el vaso.

Así, hoy se ha producido una segunda parte de lo que sucedió en Barcelona. Además, esta vez los países africanos lo han hecho con una gran habilidad. Ante el bloqueo de los temas fundamentales y la presión por avanzar en un solo tratado que supusiera de hecho enterrar el Protocolo de Kyoto, África, de manera unida, se levantó de la mesa. Cuando la presidencia Danesa daba por descontado que no habría plantes, y que su reunión del fin de semana había sido una buena idea, su estrategia se le ha vuelto en contra.

África ha actuado con unidad, algo fundamental para resistir la presión a la que pueden ser sometidos con facilidad países que dependen hasta en una tercera parte de sus presupuestos de la ayuda que les brindan los países ricos. Lo han hecho, además, con tiempo suficiente para desbloquear la situación. Y apuntando a una actitud de los países ricos que estaba desesperando a todos los países en desarrollo. Así que el G-77 que los agrupa más China se ha levantado con África.

La suspensión de las negociaciones que ha durado toda la mañana se ha desatascado, de momento, con la decisión de la presidencia de que Alemania e Indonesia, en representación de las dos partes, hagan una propuesta de cifras de mitigación para la vía del Protocolo de Kyoto.

La visión desde algunos actores de la UE, por ejemplo España, tiene dos partes. Dicen que no se puede dejar pasar este momento. Y eso es verdad. Pero también dicen que es necesario ceder en cosas, en las que haga falta, para alcanzar un acuerdo. Y eso no es aceptable para los países africanos que se están jugando su futuro. A pesar de eso, no han venido aquí a mendigar ayudas, sino a exigir justicia. Están defendiendo su futuro.