La ciencia es la única noticia

Contacto con ET

EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA

* Catedrático de Física atómica, molecular y nuclear en la Universidad de Sevilla

El cine y la literatura de ciencia ficción nos tienen acostumbrados a la existencia de civilizaciones extraterrestres tecnológicamente desarrolladas. La Vía Láctea puede que contenga un bullicio de tales seres, aunque es altamente sospechoso que nunca se hayan puesto en contacto con nosotros. Al fin y al cabo, la distancia media entre las estrellas es de unos quince años luz y nosotros estamos enviando señales electromagnéticas a la velocidad de la luz desde hace siete u ocho décadas. Nos deberían haber detectado y mostrar algún interés en comunicarse con nosotros. Y nada. Pero a lo que de verdad nos ha alentado Hollywood es a entrar en contacto físico con ellos.

La máxima velocidad alcanzable por una señal o un objeto en el vacío es 300.000 km/s. En este caso extremo, la masa del objeto tiende al infinito. Nuestras naves alcanzan unas pocas decenas de km/s, pero imaginemos que logramos una tecnología que permita impulsarlas a la velocidad de la luz. El problema es que hay que acelerarlas y después frenarlas (si no, ya me dirán). Después hacer lo mismo una vez que concluyamos la visita a nuestros vecinos. Si se hacen unas pocas cuentas bien hechas, nos sale que un ligero monoplaza necesitaría una energía del orden de la consumida por Europa en un cuarto de siglo. A ver qué parlamento aprueba unos presupuestos generales del estado que contemplen una partida de ese calibre. Y los extraterrestres para venir hasta aquí seguramente tienen el mismo problema, porque sin duda son democráticos, ya que son tan listos.

También está la complicación de encontrar voluntarios para hacer de embajadores. Para ir de aquí a un planeta habitado a unos pocos de años-luz y regresar, dependiendo de cómo de poderosas sean las aceleraciones que tenga que sufrir la nave para llegar a velocidades próximas a la de la luz, cuando vuelvan los viajeros se encontrarán que todos los humanos han envejecido muchos más años de los que han empleado en el viaje. A ver quién se presta a hacer semejante excursión abandonando familia, ambientes y sabiendo que cuando regrese no va a conocer a nadie. Supongo yo que nuestros embajadores serían asesinos de la peor ralea o aventureros enardecidos. Muy apropiados para hacer amigos entre los extraterrestres. Para no aguar muchas fantasías, se habla de otras dimensiones, agujeros de gusano establecidos entre dos agujeros negros que conectan regiones alejadas del espacio-tiempo, etc. Lo que no se dice es lo que le ocurriría al cuerpo humano en las cercanías de esas regiones. Especulemos y divirtámonos, por qué no, pero por ahora esto es lo que hay.