‘Australopithecus sediba‘ (I)

ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

El ámbito científico de la evolución humana ha experimentado avances importantísimos en las últimas décadas, aunque todavía estamos muy lejos de comprender centenares de aspectos que aún ignoramos. Todos los años se producen noticias interesantes relativas a investigaciones sobre nuestros orígenes. Algunas corresponden a hallazgos menores, pero los medios de comunicación suelen exagerar su importancia con titulares que me hacen sonrojar. Esos hallazgos no suelen cambiar en absoluto nuestra forma de entender la evolución humana. Sin embargo, cada cierto tiempo se producen descubrimientos extraordinarios que nos obligan a replantear algunas de nuestras hipótesis. Los datos asociados a esos descubrimientos nos llevan a rechazar esas hipótesis y a plantear alternativas. Así funciona la ciencia. En cualquier caso, ni siquiera estos descubrimientos excepcionales ponen patas arriba todo el edificio construido durante décadas, como suelen rezar los titulares a los que antes me refería.

El último gran hallazgo ocurrió hace poco tiempo en la cueva de Malapa, en Suráfrica, muy cerca de otros yacimientos incluidos en la lista de sitios patrimonio de la humanidad. En abril de 2010, el paleoantropólogo sudafricano Lee Berger y su equipo publicaron en la revista Science la descripción de una nueva especie de homínido, Australopithecus sediba, cuya antigüedad se cifró entonces entre 1,78 y 1,95 millones de años. La palabra sediba significa fuente en la lengua sesotho de los bantúes y su connotación no puede ser más apropiada para las conclusiones que acaban de publicar un numeroso equipo de investigadores también en la revista Science sobre el estudio pormenorizado de diferentes elementos esqueléticos de la especie.

Como en todos los hallazgos trascendentales, la digestión de los datos requerirá varios meses, bien para ser objeto de debate, bien para ser aceptados y adaptados al conocimiento de la evolución humana. El espacio disponible en esta columna es insuficiente para contarlo todo, pero merece la pena dedicar al menos un par de textos al análisis de tan importante descubrimiento. Los nuevos y más precisos datos cronológicos confirman que la antigüedad de esta especie llega a los dos millones de años. Los esqueletos encontrados en la cueva de Malapa conservan rasgos muy primitivos heredados de sus ancestros, pero otros parecen estar ya en la dirección del género Homo. En opinión de Lee Berger, la especie Australopithecus sediba sería una excelente candidata para ser considerada como el origen de nuestro género ¿Es ésta una buena hipótesis?