Los que ‘no tienen’ de todo

DE PUERTAS ADENTRO // MARÍA ÁNGELES DURÁN

* Profesora de investigación del CSIC

En un país que aspira a disfrutar una de las rentas per cápita más altas del mundo, ¿a qué grupos sociales representa el partido socialista? En el breve discurso a los simpatizantes y militantes de su partido, tras conocerse el resultado electoral, el ya confirmado presidente del futuro Gobierno dijo –entre otras cosas– que en los próximos cuatro años se ocuparía de los que no tienen de todo. Ni pobres, ni explotados, ni obreros fueron los citados, sino esta nueva categoría social, los notodistas, de la que hasta ahora no había escuchado referencias con contenido político.

La frase puede sonar casual, pero no creo que fuese improvisada. Los cambios en la estructura y el enriquecimiento de la sociedad española han hecho perder sentido a algunos referentes históricos de los partidos de izquierdas, como su condición obrera, que se mantiene en las siglas, pero ya no refleja la composición mayoritaria de sus electores. Los estudiantes no tienen una adscripción definida en el proceso productivo, y proporcionalmente son cada vez más. Entre la población ocupada predominan los asalariados, pero en su mayoría pertenecen a las clases medias, trabajadores de cuello blanco que no se identifican a título personal como obreros, excepto en un sentido simbólico, tan amplio que cabe cualquier forma de trabajo y de nivel de rentas. En la estructura productiva pesan poco la agricultura y la industria, genera más empleo el sector de servicios.

A eso se añade el envejecimiento, por el que abundan los votantes inactivos, que han de elegir su identificación entre lo que ellos mismos fueron y lo que esperan que sean sus hijos. Y los trabajadores inmigrantes que no pueden votar, abundantes entre los que ocupan las posiciones sociales más bajas y parecidos, en muchos aspectos, al perfil que antes tenía el colectivo de referencia de los partidos de izquierda.

No resulta fácil identificar con claridad los nuevos grupos sociales a los que una política socialista deba tomar como referencia. La categoría de los que no tienen de todo no es principalmente económica y en ella cabe muchísima gente: aquellos a los que les falta salud, libertad e independencia personal, confort material, empleo, seguridad, igualdad… Y, además, los que sufren carencias a nivel colectivo, no individuales, tan dolorosas como las personales.

En la tarea de llevar adelante este compromiso, el punto más débil será el límite territorial, el equilibrio entre la protección de los derechos de los de dentro y los de fuera. Si ya son importantes las diferencias entre Comunidades Autónomas, a nivel internacional resultan abismales. Aquí dentro hay mucho que hacer, pero nos sobra casi todo si se compara con lo que en otros sitios falta.