SMS para hablar y ser

VIDA 3.0 // JUAN VARELA

* Director del blog Periodistas21.com

Personales y cortos. Descifrados con un código compartido por el grupo. Si no perteneces, no te enteras. Entropía mínima, máxima economía verbal. Sociales y socializadores. Su objetivo: hablar y tocarse a golpe de teclado. Los jóvenes lo tienen claro. Una cosa es hablar con sms a través del móvil o chatear y otra, escribir. Comunicarse con SMS es hablar, dicen la mayoría de los jóvenes en una reciente encuesta norteamericana. Pura cultura oral, pura comunicación interpersonal.
Nada de fijar las ideas con la escritura para preservadas de la caducidad oral. Un SMS vive y muere con la misma rapidez que se agotan sus caracteres. Pero tiene una forma de sobrevivir y propagarse: la difusión social en red. Como los conocimientos y los cantares sobrevivían por el aprendizaje y la repetición, ahora la oralidad de los mensajes de móviles y los chats supera las leyes de la relatividad con su difusión en red, repetidos de móvil en móvil como las rebeliones del ciberactivismo SMS o compartidos por grupos en Twitter y sus mil metamorfosis en diferentes redes sociales.
Por ahí la vida líquida postmoderna se busca y afirma en la comunicación para reconocimiento de los demás. Eterna adolescencia. Esa necesidad de reconocimiento y autoafirmación de quinceañeros se prolonga en la sociedad red, donde la comunicación de la identidad digital es imprescindible en la economía de la atención. Ser visibles y mostrarse a los demás a través de la transparencia o la simulación.

Me comunico, luego existo.

Los jóvenes encuestados afirman que para ellos chatear, postear en redes sociales o enviar mensajes es hablar, no escribir. Sólo los blogueros se afanan en la escritura por expresar un yo con más voluntad de permanencia e historia. Narrativas complejas para mediatizar la vida y hacerla visible y atractiva para los demás.

Que no se inquieten los expertos reunidos hace poco en San Millán de la Cogolla para explorar las consecuencias de los nuevos ciberlenguajes en la lengua. Sus usuarios los separan, aunque una mayoría admiten que el léxico y gramática de la cibercomunicación se cuela en su escritura formal.

Pero, ¿hubo alguna vez tanta gente escribiendo? Nunca. Y la oralidad perdida a menudo en los siglos de la sacralización de la obra escrita se recupera.

Bienvenida sea la polisemia, la ampliación de la paleta lingüística, como dijo el escritor José Ángel Mañas. Pero bienvenida también la expresión del yo en una oralidad manifestada en texto y multimedia. Y la interpretación del mundo compartida con los demás en las redes sociales. Bienvenida la comunicación. No se asusten los académicos. A veces la norma fija y el esplendor es propiedad de unos cuantos. Ahora, más y con más diversidad lo comparten. Idioma vivo 🙂