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¿Qué te metes, Don Quijote?

EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA

Los molinos de viento han estropeado el paisaje de España. No me refiero a los de toda la vida, que esos han alegrado siempre la vista, sino a los (mal) llamados aerogeneradores. A la energía que generan los nuevos molinos, le llaman (también mal) renovable y su sistema de producción de electricidad lo consideran respetuoso con el medio ambiente. Pues sostengo que esos trastos lo único que producen establemente son subvenciones y que más pronto que tarde hasta los ecologistas más despistados estarán a favor de prohibirlos y desmantelarlos.

¿Produce un aerogenerador a lo largo de su vida útil más energía que la que cuesta fabricarlo, instalarlo y mantenerlo? Nadie hace la cuenta, y si la hace, no publica el resultado. Hay que sumar toda la energía consumida en la metalurgia del hierro y en la fabricación y el montaje de los componentes. Después hay que transportar a sitios difícilmente accesibles tanto el generador como los materiales de construcción y la maquinaria pesada que exigen las sólidas cimentaciones, etcétera. El molinillo ya produce electricidad, pero, obviamente, sólo lo hace cuando sopla el viento. Además, no ha de soplar muy fuerte, porque entre otras cosas, el tinglado se hace inestable. Como su producción es muy variable, los cables de las líneas (largas, por lo apartado de los parajes) tienen que ser capaces de soportar tanto picos intensos como, sobre todo, intensidad muy baja: han de ser entre tres y cuatro veces más gruesos que los normales. Más energía para fabricar e instalar todo eso. Encima, hay que prever que las centrales convencionales trabajen en lo que se llama régimen de respaldo, o sea, que en lugar de funcionar al 90% de su potencia, que es lo óptimo, han de dejar un margen para poder subir cuando afloje el viento. Esta variabilidad implica mayor consumo de carbón o fuel y desgaste de la maquinaria. Se piensa en conectar con Francia para asegurar este respaldo, o sea, comprar energía de origen nuclear, como es casi toda la francesa. El viento, para colmo, puede dejar de soplar de repente, y reaccionar energéticamente ante esto es muy difícil, así que las inestabilidades en la red pueden ser muy importantes.

¿Seguimos? Del impacto ambiental digamos sólo que a los pájaros los traen locos huyendo de las rutas que les llevan a los cada vez más numerosos parques eólicos. Allí, además, hay marañas de pistas por las que transitan operarios de mantenimiento en magníficos todoterrenos, cosa nada buena para la fauna local. "¿Qué te metes, don Quijote, pa flipar con los molinos?", preguntaba el poeta (Fito, el amigo de los Fitipaldis), sin saber que son los políticos que subvencionan la energía eólica los sospechosos de meterse algo para flipar como lo hacen. El único cuerdo sería hoy Don Quijote si atacara a esos gigantes monstruosos, aunque fuera a caballo y lanza en ristre.