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A la sombra de los moai

TEXTOS SECRETOS // SOFÍA TORALLAS

De la Isla de Pascua, siempre nos llega la imagen de los enormes y majestuosos moai que la pueblan. Tan inquietantes como misteriosos, dan lugar a todo tipo de teorías tanto académicas como parapsicológicas. A la sombra de tan recios monumentos y de fama menos notoria, se cobija un pequeño corpus de inscripciones, veintiséis en total, escritas en un divertido sistema de escritura, hasta hoy indescifrado, que da la impresión de hombrecillos y animalillos bailando. Este sistema de símbolos danzantes es conocido como rongorongo. Se piensa que la idea de escritura surgió en la isla a imitación de los españoles que por primera vez presentaron a los isleños un documento a la firma en 1770. Esta práctica de plasmar la lengua en signos sobre una superficie era nueva para ellos. Por ello, las inscripciones que se nos han conservado son modernas, una de ellas incluso inscrita sobre un remo de origen europeo. Sin embargo, pese a haber sido producidas recientemente, estas inscripciones están bien lejos de ser descifradas.

Un reto pendiente

En los años cincuenta del siglo pasado, Thomas Barthel fue el primero en catalogar los signos y describirlos. Desde entonces, como siempre, hay un sinfín de teorías, algunas descabelladas, y una contienda cargada de disensión y animosidad.

No está del todo claro que la lengua que esconden estos signos sea el rapanui. Ni siquiera hay acuerdo sobre qué tipo de sistema de escritura es e incluso se ha llegado a pensar que se trate simplemente de signos mnemotécnicos, como apoyo para la recitación. Así os dejo, amigos, descorazonados ante un ejemplo más de misterio sin resolver. Y cerraré mis palabras precisamente con el término que designa a esta recitación, con una bella onomatopeya: rongorongo.