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Cita en París

ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

La última semana del pasado noviembre tuvo lugar en París un coloquio internacional sobre las primeras ocupaciones humanas de Eurasia. En este tema trascedental para la evolución humana de Europa, el equipo investigador de Atapuerca tiene mucho que aportar, por lo que nuestra presencia en París era obligada.

En 1994, la mayoría de los prehistoriadores estaban de acuerdo en que, por razones difíciles de explicar, Europa estuvo al margen de la evolución de los homininos hasta hace tan sólo medio millón de años. Algunos yacimientos, entre los que se encontraban el nivel 4 de Gran Dolina, en la Sierra de Atapuerca, o los de Barranco León y Fuente Nueva 3, en Granada, tenían evidencias de una humanidad europea cercana o incluso más antigua de un milllón de años. Pero se trataba sólo de posibles herramientas de piedra y la ciencia oficial había emitido su veredicto. No importaba si el yacimiento de Dmanisi, situado a la puertas de Europa (República de Georgia), estaba ya ofreciendo datos incontestables de que los homininos habían traspasado las fronteras de África hacía al menos 1,7 millones de años.

El 8 de julio de 1994, el hallazgo de fósiles humanos en el nivel 6 de Gran Dolina zanjó la polémica. Las dataciones de este nivel certificaban que los primeros europeos habían llegado hasta el extremo más occidental de nuestro continente en una fecha que superaba los 800.000 años de antigüedad. Por supuesto, el útimo hallazgo en 2007 de un fósil humano en el yacimiento de la Sima del Elefante de la Sierra de Atapuerca, que ha merecido la portada de la revista Nature, ha establecido la fecha de la primera ocupación humana europea en 1,3 millones de años.

Todos estos descubrimientos parecen haber animado a los arqueólogos y paleontológos a trabajar en yacimientos explorados hace años y en otros nuevos. En París hemos asistido a una especie de orgía de descubrimientos, en la que se han presentado varias docenas de yacimientos localizados de un extremo al otro de Eurasia. No se han encontrado nuevos fósiles humanos, pero las evidencias indirectas de presencia de homininos en Eurasia se aproximan incluso a los dos millones de años. Es como si la ciencia oficial hubiera dado luz verde a una carrera desenfrenada, cuya meta es establecer nuevos registros de antigüedad.

Junto a ponencias muy serias y bien documentadas, hemos sido testigos de presentaciones de yacimientos que carecían de dataciones, con evidencias más que dudosas de presencia humana. Quizás no haya sido una sorpresa descubrir que China está llamada a ser una de las potencias mundiales de las investigaciones sobre evolución humana en un futuro muy próximo.