Orce: 30 años después

ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

Hace casi 30 años, cuando el autor de estas líneas apenas había dado sus primeros pasos en el ámbito de la prehistoria, saltó a las páginas de todos los diarios la noticia del hallazgo de un pequeño fragmento de cráneo humano en la cuenca sedimentaria de Guadix-Baza, en Granada, cuya antigüedad se podía estimar en nada menos que 1,8 millones de años. El hallazgo de este fósil en el yacimiento de Orce suponía una auténtica revolución, cuando el fósil más antiguo hallado en Europa (la conocida mandíbula de Mauer) apenas superaba el medio millón de años.

Sin embargo, la alegría de sus descubridores duró poco tiempo, cuando se terminó de limpiar y restaurar el fragmento de cráneo hallado en Orce. Los expertos dictaminaron que aquel resto fósil no era humano, sino que posiblemente pertenecía a una especie extinguida de caballo. Y llegó de nuevo la tranquilidad al ámbito de la prehistoria. Aquel “incómodo” fósil trastocaba de manera brutal todo el paradigma de la primera ocupación humana de Europa. Han pasado los años y los defensores de la “humanidad” de aquel fragmento fueron poco a poco cambiando su posición, con la excepción del máximo responsable del hallazgo, el doctor Josep Gibert, que lamentablemente falleció hace pocos meses. Quizás la tremenda lucha estéril que mantuvo durante años por conseguir el reconocimiento de su hallazgo debilitó y quebrantó su salud.

Sin embargo, con el paso de los años la hipótesis de una ocupación muy tardía de Europa ha ido dejando paso a una nueva hipótesis, que preconiza una colonización mucho más antigua. Todo parece sugerir que esa primera ocupación es circum-mediterránea, y que ya se aproxima a la fecha que proponía Josep Gibert hace 30 años. Dos yacimientos de la Cuenca de Guadix-Baza, Barranco León y Fuente Nueva 3, han ofrecido pruebas de una humanidad europea cercana a 1,5 millones de años, que se confirma también en Italia (Pirro Nord), además de en los conocidos yacimientos burgaleses de Atapuerca (Sima del Elefante). En Barranco León y Fuente Nueva 3 todavía no se han encontrado restos humanos, pero su hallazgo es sólo cuestión de tiempo. Los utensilios y otras evidencias indirectas de su presencia en aquella región de Andalucía son incontestables.

Realmente poco importa si aquel pequeño fragmento de cráneo perteneció a un hominino, a un caballo o a un ciervo. Lo realmente importante es que la Cuenca de Guadix-Baza representa un tesoro científico de primera magnitud y que los responsables de este patrimonio geológico, arqueológico y paleontológico deben prestarle la atención que se merece.