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Dimorfismo sexual

ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos.

En muchas especies se pueden observar diferencias apreciables de tamaño entre los individuos masculinos y femeninos, que suelen ir acompañadas de diferencias en la forma. Es lo que en biología se llama dimorfismo sexual. Este rasgo tiene un significado muy importante en la sociobiología de los primates. Por ejemplo, los gorilas macho no sólo tienen unos caninos descomunales, sino que llegan a pesar hasta un 100% más que las hembras. Los machos de esta especie compiten entre ellos por acceder sexualmente a todas las hembras del grupo.

Es obvio que el triunfador (el dorsicano o macho de lomo plateado) dejará los mejores genes para el éxito de la especie en la siguiente generación. En los gorilas, los mejores genes no son necesariamente los que confieren una mayor inteligencia, sino los que aportan una mayor fortaleza para defender el territorio frente a los machos de otros grupos y a posibles predadores.

El resultado de esta "estrategia evolutiva" produce una diferencia muy evidente de tamaño y forma entre machos y hembras. Esta últimas no compiten entre ellas y dedican la energía tanto para su propio desarrollo y actividades diarias, como para la gestación, el cuidado y la alimentación de sus crías.

En el chimpancé común (Pan troglodytes) las diferencias de talla y peso entre machos y hembras no es tan acusada. Los machos apenas llegan a pesar un 30% más que las hembras y compiten entre ellos por el liderazgo del grupo, que finalmente recae en el macho alfa, que no sólo es el más fuerte, sino también el más hábil e inteligente. Su condescendencia con otros machos cuando estos desean acceder sexualmente a las hembras es muy evidente. Al fin y al cabo, todos ellos están estrechamente emparentados y los genes que llegarán a la siguiente generación son muy similares. La competencia por el sexo es mucho más limitada, porque resulta más interesante potenciar la sociabilidad, que facilita la búsqueda de alimento y la defensa del territorio.

En la próxima columna hablaremos de la otra especie de chimpancé (Pan paniscus), un caso extraordinario en el mundo de los primates. En el linaje humano, el dimorfismo sexual ha descendido de manera considerable. En la actualidad, la diferencia de estatura y peso entre hombres y mujeres no suele rebasar el 10%. Casi se trata de un dimorfismo residual. Es evidente que la capacidad de cooperación y alianzas entre los machos (una prueba muy clara de nuestra enorme sociabilidad) ha prevalecido sobre la posible competencia sexual. ¡Y, por favor, que ellas no se sientan ofendidas si no les hacemos todo el caso que merecen!