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Enemigo a las puertas

CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL

Es una pérdida de tiempo denunciar las pseudociencias? Esta semana he descubierto un poderoso motivo para seguir haciéndolo. En dos colegios de dos ciudades diferentes, estudiantes de secundaria y bachillerato me han asegurado que no llegamos a la Luna y que el transistor y la fibra óptica los conseguimos de una nave que se estrelló en Roswell y que está bajo llave en el Área 51. Intuyo que lo escucharon en algún programa de televisión. Para cualquiera que sepa un mínimo de historia de la ciencia, esto es una chorrimemez.

El problema no es que los chicos se lo crean, sino que semejantes demostraciones de analfabetismo funcional sean propagadas en programas que las cadenas que los emiten los consideran científicos. Esos adolescentes que piensan que la fibra óptica es de origen extraterrestre son los que en el futuro decidirán si hay que dar dinero a la investigación. Y la respuesta es obvia: si la conseguimos de los extraterrestres, para qué vamos a investigar.

Este razonamiento no es nuevo. Hace 18 años, un senador americano votó en contra de asignar dinero a la NASA para la búsqueda de vida extraterrestre diciendo que no hacía falta buscarla porque ya estaban aquí. Que unos futuros ciudadanos estén convencidos de que fuimos técnicamente incapaces de llegar a la Luna y que sólo parasitamos la ciencia extraterrestre, debería hacer pensar a quienes trabajan y viven de la investigación: los llama inútiles y mentirosos.

Esta es la verdadera carga de profundidad de programas como Cuarto milenio cuando hablan de personas con poderes psíquicos que les han sido poco menos que regalados, cuando defienden que el mayor logro tecnológico del siglo XX es un fraude y cuando afirman que el Premio Nobel por inventar el transistor es poco más que una filfa. Lo que están diciendo es que el esfuerzo, el estudio y el trabajo duro no tienen ningún valor. Sólo buscan desprestigiar el ingenio y la razón
humana.