La ciencia es la única noticia

'Piramidiotas'

CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL

Ninguna cultura ha estado tan cegada por el brillo de otra como ha sucedido en Europa con Egipto. Y de esa ceguera ha surgido una de las obsesiones más netamente occidentales de la historia: la piramidología. Una de las tonterías más conocidas fue popularizada en los años setenta: dentro de ellas la materia orgánica se seca pero no se pudre, las cuchillas de afeitar se mantienen afiladas...

¡Y que decir de la Gran Pirámide! Cuenta la leyenda que el mismísimo Napoleón pasó una noche entera en la Cámara del Rey, saliendo demacrado y mudo. Claro que más molón fue lo vivido por el famoso mago negro Aleister Crowley: pasó allí su luna de miel bañado por una luz sobrenatural. O Paul Brunton, un periodista inglés decimonónico obsesionado por todo lo oriental, que mantuvo allí un tête-a-tête con los espíritus.

Pero la gran vuelta de tuerca de la piramidioticia tuvo lugar en 1923, cuando Edgar Cayce, un hombre de escasa cultura que tenía visiones adormilado, empezó a decir que había vivido otra vida en la Atlántida donde había sido –evidentemente– un gran sacerdote llamado Ra-Ta. Sus visiones le revelaron que, hace más de 10.000 años, un consorcio de atlantes, egipcios y rusos itinerantes la levantaron bajo las órdenes de Hermes, Ra-Ta e Isis. Su objetivo era almacenar todo el conocimiento por ellos adquirido y, de propina, la historia humana profetizada hasta el año 1998, que marcaría la Segunda Venida de Cristo.

Cayce predijo que en los últimos 20 años del segundo milenio se descubriría la Sala de los Archivos, donde se encuentra guardada toda esa sabiduría atlante. De todos es sabido que así ha sucedido.

Eso sí, el premio a la chorrimemez se lo llevan Picknett y Prince –ideólogos del Código Da Vinci– y su libro La Conspiración Stargate: la CIA, el MI5 y otros servicios de inteligencia están usando técnicas de control mental para iniciar una nueva religión relacionada con extraterrestres que hacían de dioses egipcios. Como alguien dijo una vez, lo único que deben temer las pirámides es a los piramidiotas.