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¿Qué tiene que cambiar?

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

* Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

Cuando llegué hace ya más de una semana a Copenhague pensé, "¡pero qué exageración, si no hace más frío que en Madrid!". Sin embargo se va imponiendo la realidad, y esto es Escandinavia, a orillas del Báltico y estamos a mediados de diciembre.

Hoy ha hecho mucho frío. Y sin embargo, cuando ha llegado la hora de la manifestación, el día de la acción global contra el cambio climático, en las calles estábamos miles y miles de personas. Una caravana ruidosa, festiva, donde la reivindicación y la participación se demostraban de mil formas creativas, llenas de humor muchas de ellas. Y pacífica. Cientos de cochecitos de niños pequeños (¡con este frío!) de familias, de gente mayor, de jóvenes de muchos países.

Por supuesto, no han faltado algunos descerebrados que han intentado hacer alguna trastada, pero con la seguridad que había, no les han dejado ni romper la primera papelera. Lamentable, sí, pero más lamentable aún es que haya medios de comunicación que solo recojan el número de detenidos que ha habido, si han roto algún escaparate o que gritaran consignas antisistema. Me imagino que si después de un Barça-Madrid se organiza una pelea multitudinaria con cientos de detenidos, heridos y destrozos, eso sería noticia. Pero lo de hoy es como si tras el partido la noticia fuera que la policía detiene a 10 hinchas por una pelea y se olvida de contar cómo quedó el partido… En fin, así son las cosas, aunque no sea siempre así como se cuenten.

Lo que importa, es que hoy se sentía en la calle de Copenhague que los cambios tienen que llegar. Cerca ya del Bella Center, donde son las negociaciones, intervinieron Mary Robinson, una joven activista y un viejo líder indígena, que recogieron en sus palabras el sentir de miles de personas aquí, y de decenas de miles en las 3.000 manifestaciones y concentraciones que se han celebrado en 130 países. Pedían que los líderes vengan esta semana a actuar. Que acuerden un tratado ambicioso, justo y legalmente vinculante.

Pero como fotos de la manifestación habrá hoy en los medios a montones, quisiera mostrar una iniciativa que estos días se está desarrollando en Copenhague, y que han organizado artistas plásticos. Han instalado en varios sitios diferentes estatuas. Junto a la famosa sirenita de Copenhague han colocado la estatua llamada "Supervivencia de los más gordos". Una mujer muy, muy grande está subida en los hombros de un débil hombre africano. El hombre tiene el agua por encima de las rodillas y se hunde. La mujer sostiene un símbolo de la justicia en sus manos y piensa "Pobre hombre, haría lo que fuera por ayudarle a salir de esta situación tan terrible, excepto bajarme de sus hombros…"

¿Nos bajaremos nosotros de nuestros muchos derroches? ¿Seremos capaces de reflexionar sobre qué tiene que cambiar en nuestra vida? La manifestación de hoy tiene que ser un paso más. Queda mucho por andar, pero estamos moviéndonos.