La ciencia es la única noticia

Nueva ventana al pasado

ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

Acabamos de conocer un nuevo capítulo de la historia de nuestros orígenes. El artículo que ha publicado Nature sobre el estudio del ADN mitocondrial de la falange humana de un niño de entre cinco y siete años, hallada en un yacimiento de Siberia y de unos 40.000 años de antigüedad, me parece sumamente interesante por varias razones.

En primer lugar, vamos teniendo acceso a lugares recónditos del planeta, donde siempre ha sido difícil obtener información, bien fuera por problemas económicos y logísticos, bien por dificultades políticas. La cueva de Denisova comenzó a excavarse en los años 70 del siglo XX, pero los especialistas hemos tenido muy poca información sobre este lugar. Su localización en Siberia, en la ribera del río Anui y entre montañas donde convergen Rusia, Mongolia, China y Kazakh, dificulta la posibilidad de una excavación sistemática por un equipo de muchos y buenos profesionales. Si nos fijamos en los autores del artículo, veremos que la mayoría proceden de institutos alemanes, americanos y austríacos. La autoría del estudio apenas cuenta con un científico ruso.

Como la ciencia es universal, al menos podemos celebrar que tengamos noticias y de tanta calidad científica de estos lugares casi desconocidos para la ciencia. Por descontado, los especialistas estamos sorprendidos y a la vez muy felices de los resultados obtenidos por el equipo del reputado genetista Svante Pääbo, que previamente había conseguido datos fabulosos de otros muchos restos fósiles de homínidos.

La falange humana del yacimiento de Denisova no puede catalogarse dentro de ninguna especie conocida. Se precisan fósiles más representativos del cráneo y dientes para poder realizar estudios de anatomía comparada. Si eso sucediera podríamos encontrarnos con un homínido quizá no tan sorprendente como Homo floresiensis, pero sin duda distinto a Homo sapiens y a Homo neanderthalensis, por citar dos especies contemporáneas del fósil de Denisova.
Según los resultados del análisis genético de la falange, los homínidos de este perdido lugar de Eurasia podrían proceder de la evolución local y en aislamiento de una población muy antigua. Se trataría así de una historia similar a la del Hombre de Flores.

A pesar de que muchos paleoantropólogos nos han querido convencer de que los homínidos de África y Eurasia estuvieron siempre en contacto genético unos con otros, evitando con ello los procesos de especiación, lo cierto es que los últimos hallazgos parecen contradecir esta hipótesis. No sería de extrañar que nuestra genealogía se enriqueciera en los próximos años con especies "raras".