La ciencia es la única noticia

Agitado, no mezclado

ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

Escribo todavía con la sorpresa de la lectura de unas conclusiones científicas que todos tendremos que digerir poco a poco. Con la prudencia y sosiego que debe presidir la acogida de novedades científicas de gran alcance, parece finalmente que los humanos actuales hemos heredado una pequeña parte del genoma de los neandertales. Las implicaciones del trabajo de Svante Pääbo y su equipo son tremendamente sugerentes y todo parece servido para recalentar y a muchos grados el debate sobre el origen de la humanidad.

Los defensores del origen muy antiguo y en diferentes puntos de África y Eurasia de nuestra especie (hipótesis multirregional) no deberían pensar que este trabajo reivindica sus postulados. Los paladines de la hipótesis del origen único de Homo sapiens en África tampoco deberían renunciar a sus ideas ni hacerse el haraquiri. Todo parece indicar que nuestro patrimonio genético tiene algunos elementos de poblaciones (especies) antecesoras. Los neandertales nos han dejado una pequeña parte de su patrimonio genético y cabe pensar que también tengamos genes heredados de las demás especies que poblaban Eurasia y África antes de la última gran expansión de las poblaciones modernas. En cualquier caso, debe quedar claro que el trabajo no demuestra que los humanos actuales seamos una mezcla genética compleja de muchas poblaciones del pasado. Como el martini del agente 007, nuestro genoma aparece ahora un poco agitado, que no mezclado.

Es probable que ahora los investigadores saquen sus banderas reivindicativas en apoyo de nuestra identidad específica con los neandertales. No creo que Pääbo esté de acuerdo con esta tesis, a pesar de sus resultados. Además, el concepto biológico de especie debe estar siempre bajo revisión, puesto que de manera natural se producen hibridaciones entre individuos de especies distintas.

Los resultados de hoy deben ayudarnos a completar los esquemas durante el último millón de años. Existen todavía muchos puntos oscuros y esta nueva luz puede iluminar nuestras mentes para avanzar en el conocimiento de los orígenes recientes de la humanidad.