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Aborígenes canarios

ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

Hace ya la friolera de 30 años tuve la gratísima oportunidad de comenzar una investigación sobre los primeros pobladores de las Islas Canarias, que a la postre se convirtió en mi tesis doctoral. Eran otros tiempos, en los que la ciencia española carecía de la organización actual. Mi proyecto, como el de otros muchos entusiastas investigadores en formación, era el reto personal de poder alcanzar el grado de doctor sin más medios económicos que una beca de investigación de las de entonces. A pesar de las dificultades financieras para viajar y estudiar las fabulosas colecciones de los museos de Gran Canaria y Tenerife, debo confesar que disfruté como nunca con un tema de investigación apasionante.

Por descontado, varias conclusiones de aquella tesis han sido ya superadas por el trabajo de grupos de investigación que se fueron formando en las diferentes universidades de las Islas Canarias, liderados por colegas a los que he tenido el placer de conocer en estos últimos años. Sin embargo, siguen sin resolverse muchas de las cuestiones sobre el origen de los primeros pobladores de cada una de las islas y, en particular, sobre el modo en que el archipiélago fue colonizado hace unos 3.000 años.

El poder de resolución de los métodos antropológicos y matemáticos empleados en la década de 1960 ya permitió establecer diferencias entre los aborígenes de Gran Canaria y los de Tenerife. Los resultados de mi trabajo confirmaron esa hipótesis. Los llamados guanches habitaron en Tenerife y la Gomera. Y aunque esa denominación se ha aplicado de manera popular y simplista a todos los aborígenes de Canarias, hoy día se tiene constancia de que cada isla estuvo habitada por tribus diferentes. Los majoreros de Fuerteventura y Lanzarote, los canarios de Gran Canaria, los bimbaches de El Hierro y los auritas de La Palma tuvieron sus particularidades antropológicas, culturales y lingüísticas, pero con un sustrato común, con origen en el mundo bereber del norte de África.

Aunque la compleja conquista de las Islas Canarias durante el siglo XV diezmó a la población aborigen (y se llegó incluso a postular su total extinción), su recuperación es un hecho probado por las investigaciones en la población actual. A pesar de la disparidad de orígenes de los pobladores posteriores y de la mezclas de población, la genética ha sido capaz de reconocer marcadores moleculares en el ADN y plantear modelos para el primer poblamiento de Canarias. Desde estas páginas animo a todos a descubrir la fascinación de una historia plagada de mitos, leyendas y realidades, que me cautivó durante varios años y que rememoro en cada visita a la islas.