Ciudadano autosuficiente

All you need is Lizard

 

Lagarto

Nota previa: no leas esto si eres un pringas. ¿No sabes lo que es eso? Un pringas es una persona perniciosa que no limpia nunca su casa, o que lo hace en circunstancias extremas, por ejemplo ante la inminente visita de su novio/a o de los padres de su novio/a, o de todos ellos a la vez.

Para todos los demás, la gente normal que limpia regularmente su casa, ahí va este descubrimiento sensacional: todo lo que necesitas para limpiar toda su casa, tu ropa y tu cuerpo es una pastilla de jabón corriente, por ejemplo de la acreditada marca Lagarto (Lizard en inglés, no sé si lo habéis pillado).

Sí, amigos, es posible tener nuestra vida bien limpia y al mismo tiempo dejar de comprar detergente de lavadora, lavavajillas, limpiacristales, champú, suavizantes, insecticidas, ambientadores, friegasuelos, y otra infinidad de productos que llenan el armario de debajo del fregadero y otros y cuestan dinero.

No tienes más que seguir estas sencillas instrucciones:

1. Compra un buen paquete de pastillas de jabón corriente, tipo Lagarto. Sin aromas ni nada extraordinario, sólo jabón. Aunque parezca raro, no las venden en todas partes. Tendrás que ir a la parte de atrás de tiendas escondidas en callejones oscuros para conseguir jabón de este tipo. No te resultará fácil, pero puedes conseguirlo.

2. Ralla con un rallador corriente media pastilla de jabón. Añade agua y calienta la mezcla. Viértela en el gran envase de plástico del último detergente que compraste. Ya está, ya tienes dos litros de detergente de lavadora a un coste ínfimo. Nota: si se endurece, basta con añadirle un poco de agua caliente para que recupere su fluidez detergentil.

3. Para todo lo demás, usa la pastilla tal cual. Puedes hacer algo parecido al paso anterior si prefieres usar el lavavajillas en botella, hay gente pa tó. Si no, usa tranquilamente la pastilla para todos los usos de limpieza que requieran el uso de jabón.

4. Ahora vamos a otras limpiezas especiales: cuartos de baño, suelos, cristales. Siéntate antes de leer la siguiente frase: no necesitas jabón, ni detergente, ni nada de nada. Solamente un buen estropajo, una bayeta y buena voluntad. Y una fregona con su cubo para el suelo, claro. La explicación de este asombroso descubrimiento está en que no tienes que eliminar grasa, que es la razón por la que existe el jabón en el mundo.

5. Disculpen la dosis de moralina, pero la clave de la limpieza es la constancia y la regularidad. Una limpieza a la semana bastará para tener a raya la suciedad. Hacer limpiezas heroicas una vez cada muchos meses es otra cosa: además de valor a toda prueba, necesitarás vaporetas, lejía, desincrustantes, y tal vez algún exorcismo. pero si limpias con regularidad no necesitarás nada de eso en absoluto. Otra clave es la tranquilidad. No necesitas que tus suelos, fregadero o lavabo brillen con intensidad cegadora. Solo necesitas que estén limpios, nada más.

6. Una cosa que no necesitas con especial claridad son insecticidas, biocidas, cucarachicidas y otros -cidas (del latín uccidere, matar). Ten en cuenta que tus contrincantes son seres vivos y que por lo tanto podemos comunicarnos con ellos. La clave está en una limpieza regular.   Si no encuentran comida tirada por ahí, hormigas, cucarachas y moscas entienden el mensaje y terminan por cansarse e irse de un lugar tan poco hospitalario. La tolerancia también es importante. Una cosa es una plaga de cucarachas (un verdadero DEFCON 1 para  una casa) y otra alguna visión fugaz de un insecto a las cuatro de la mañana. Ten en cuenta que compartimos la casa con un número sorprendentemente elevado de animales.

7. Tranquilidad, no somos fundamentalistas de la limpieza, puede que necesites usar de vez en cuando otros productos. Si tienes un suelo de madera puede ser buena idea fregarlo con agua y unas gotas de vinagre, o limón, o que a veces conviene usar estos desinfectantes naturales en alguna limpieza especial.

Ahora llega lo mejor: contar los beneficios de nuestro revolucionario sostema de limpieza.

Según la OCU, gastar 60 euros al año en detergente de lavadora es de lo más normal. Suma a esto detergente de lavavajillas, fregasuelos, abrillantador, ambientador, suavizante, insecticida, limpiacristales, quitagrasas, desincrustantes para baños, abrillantadores de muebles de madera, jabón bactericida, amoniaco, lejía, etc. etc. (por hablar solo de productos de limpieza de la casa), y seguro que te pones en unos 500 € al año. Bonita cantidad que podrás gastar en lo que te dé la gana.

Otros beneficios son más intangibles, pero también importantes: tu salud mejorará si usas un moderado esfuerzo físico para hacer limpiezas frecuentes en vez de empaparlo todo de agresivos químicos. Los visitantes de tu casa se sentirán más a gusto en un lugar que no es un santuario dedicado a la limpieza, sino simplemente un sitio agradable.

Más discutido es un beneficio extra: una casa razonablemente limpia pero que no extermina a todos los seres vivos no humanos en ella (desde bacterias a arañas) da más oportunidades de trabajo al sistema inmunitario que defiende nuestro cuerpo de la agresión biológica.  Impidiendo así que, ocioso, se vuelva contra su propio cuerpo y nos cause terribles enfermedades. Naturalmente, recuerda que la mugre también mata, y más rápido.