Ciudadano autosuficiente

Ocho innovadoras apps que ya conocían nuestros bisabuelos

1-carry

Aprovechar el viaje para llevar un paquete

La nueva app Carry  pretende ser el Uber de la mensajería y paquetería. Cedes un espacio en tu maleta, ganas un dinerillo y el porte le sale muy barato al que lo envía. Esto se ha hecho de toda la vida dejando paquetes en los autobuses, incluso implicando a pasajeros que no conoces de nada para llevar alguna cosa al pueblo de al lado. La desconfianza ante los extraños y el miedo a llevar un paquete que no has hecho tú mismo acabó con esta práctica.

2.cabiy

Compartir el coche

Uber, Respiro, Bla Bla Car, Cabify, y un largo etcétera. En las muchas variantes del carsharing, taxi a la demanda, carpooling, etc, todo el mundo ha descubierto que se le puede sacar mucho más partido al coche, y que un coche sin pasajeros es una abominación. Esto se hacía mucho más antes, cuando había menos vehículos. Había muchas modalidades de transporte compartido, desde furgonetas que hacían viajes más o menos regulares de un pueblo a otro, a amigos que iban junto a trabajar, e incluso el más silvestre de todos, el hoy en día extinguido autostop.

3-left

Reutilizar y compartir la comida

Leftover Swap permite colocar la comida que te ha sobrado o averiguar a quién le sobra comida. Esta ultramoderna app nos retrotrae a tiempos remotos, cuando compartir la comida creó los cimientos de la cultura (Véase Glyn Isaac, cómo compartían su alimento los homínidos protuhumanos, 1976). Lo que había en la práctica en los hogares era un elaborado sistema de procesado de la comida, en que los restos de un plato eran la base de otro, en una cadena sin fin, y las sobras de calidad se compartían sin verguenza. Véase también el proyecto Just Eat It 

4.ropa

Hacer circular la ropa

Chicfy es uno de los muchos mercadillos virtuales de ropa. Proliferan las tiendas de reparación de prendas de vestir. Regresan los zapateros remendones. Hasta que las grandes cadenas mundiales cambiaron el panorama, la ropa no era algo sencillo que se compraba y se desechaba, sino que formaba parte de una complicada secuencia de uso, re-uso, reparación y transformación. Las prendas se compraban en algún punto –o se hacían en casa– y a continuación comenzaban un largo camino de reutilización, cambio, reforma, tinte, etc.  y pasaban por varias manos hasta que llegaban al fin de su vida útil.

5.granel

Comprar a granel

Granel es una cadena de tiendas que venden artículos "Sin envase, sin empaquetar", es decir a granel, según la precisa definición de la RAE. Esta modalidad de compra fue aniquilada por Sir Thomas Lipton a mediados del siglo XIX y más tarde por la distribución masiva de alimentos en grandes superficies y por leyes sanitarias cada vez más rígidas (hay que tener en cuenta que comprar la leche o el vino a granel podía no ser tan romántico como parece). Pero para muchos productos, es una buena solución para evitar los himalayas de residuos que nos rodean.

6.trash
Residuo cero

Lauren Singer es una neoyorkina de 23 años que vive sin producir residuos, y da muchos detalles al respecto en su blog Trash is for tossers  (Tossers es algo así como "repugnante escoria" en inglés). La bisabuela de cualquiera podría añadir algunos trucos al respecto. La cultura del residuo cero estuvio firmemente implantada en España hasta 1970 aproximadamente, cuando la avalancha de envases desechables se hizo imparable. Sofisticadas redes de traperos recogían y procesaban todos los desechos de valor, y cada familia sabía a quién le podía interesar cualquier cosa que a ella no le interesara.

7.bnb
Compartir alojamientos

Airbnb es el más famoso de las nuevas redes de compartición de alojamientos. Es verdad que de toda la vida, cuando llegabas a un pueblo, podías optar por un alojamiento convencional (hotel, hostal o pensión) o por un particular que alquilaba cuartos en su casa. Información, en el bar. Realquilar era la actividad más frecuente del mundo, con casos que iban bien y otros que se salían de madre, cuando los realquilados re-realquilaban a su vez un trozo de su cuarto y así sucesivamente.

8.cerve

Fabricación casera

Brewbot es una app que te facilita mucho la tarea de hacerte tu propia cerveza. No solo cerveza, también se trata de fabricar muebles, ropa, velas,  y un montón de artilugios. Un reciente artículo cita 30 cosas que se pueden fabricar en casa, "desde perfumes a sistemas de alarma". El correspondiente movimiento HUM (Hágalo Usted Mismo) o DIY (Do It Yourself) tiene cada vez más páginas y materiales. Esta cultura de autosuficiencia también estuvo atornillada en los hogares hasta no hace mucho. El mejor ejemplo, muy en uso, era la fabricación de jabón con restos de sebo y aceite, un buen ejemplo de ecosistema doméstico sostenible.

 

Conclusión

Aparentemente, la única diferencia con lo que se hacía antaño es que ahora la información no nos la da el vecino o la sección de anuncios por palabras de los periódicos, sino que la conseguimos vía app de smartphone. ¿Debríamos alegrarnos o entristecernos de esta eclosión de nuevas / viejas formas de vida? ¿Indican simplemente una respuesta a la penuria, o algo mucho mejor, una sociedad más sostenible, con huella ecológica reducida, más cohesionada y basada en la confianza mutua?