Ciudadano autosuficiente

Aroma de pollo

Algunas cosas increíbles que puedes leer en las etiquetas de alimentos

 

ingredientes

Por Jesús Alonso

Michael Pollan definió los dos principios básicos que deben guiarnos en nuestra búsqueda de buena comida etiquetada: una lista de ingredientes lo más corta posible y escrita con palabras que nuestros abuelos entenderían perfectamente.

Esto sí que es un enfoque positivo. Ejemplo de una buena etiqueta: "harina de trigo, agua, sal y levadura" (se debe referir al pan). Pero aquí vamos a ir por el lado negativo y cizañero, mostrando indicadores infalibles de que un alimento no es de calidad.

Por ejemplo:

Palabrería bacteriológica

Bífidus ActiRegularis, que como todo el mundo sabe, es un fermento probiótico exclusivo Bifidobacterium animalis sp. Lactis CNCM I-2494. Hay decenas de estas simpáticas bacterias, todas ellas patentadas, a la venta en las estanterías de los supermercados. Muchas están relacionadas con la gran obsesión de la cultura occidental: el tránsito, es decir, el estreñimiento, que se suponen que curan infaliblemente.

Fibra

Muy relacionada con el punto anterior. Alardeando del contenido en fibra de sus productos, algunas empresas han conseguido vendernos serrín a precio de comida.

Carne separada mecánicamente

Aquí sobran las palabras: usando procedimientos violentos, la poca carne que queda en las carcasas de pollo es extraída y convertida en pasta. Como decía la vieja Grogan, para comer eso mejor no comer nada.

Puede contener o contiene trazas (de pescado, crustáceos, cacahuetes, soja, leche, etc.)

Indica desidia industrial y es una falta de respeto: ¿te imaginas que te invitan a comer un arroz con leche y te avisan de que tal vez sepa a sopa de ajo, porque se olvidaron de fregar la cazuela?

Palabrería paramédica

Hipócrates dijo "que tu alimento sea tu medicina", pero no dijo nada sobre ingerir medicinas en lugar de comida. Es lo que pasa cuando tomamos misteriosos productos bebibles o untables cuya principal cualidad es que "reducen el colesterol" (malo) o "aumentan la densidad ósea".

Aporta

Los alimentos no tienen que "aportar" nada (se refiere a nutrientes específicos como hierro, calcio, etc.): tienen que alimentar, cada uno en su estilo: un tomate no es lo mismo que un trozo de pan. Todo esto es parte de la obsesión por los nutrientes, que ha sustituido al gusto por la buena comida.

Bajo en / Sin

Por ejemplo, bajo en grasa, sin lactosa. Estos alimentos sufren un procesado extra para extraerles la grasa o la lactosa, lo que suele encarecerlos y estropearlos. Si no puedes tomar mucha grasa o eres intolerante de la lactosa, toma menos tocino y aléjate de la leche, sencillamente. (NOTA: por supuesto, los etiquetados especiales para enfermos, como los celíacos, no entran en esta crítica).

Aroma, aroma artificial

Es muy mala señal que en una etiqueta aparezca la palabra "aroma". Por ejemplo, "aroma de fresas" en un yogur. Si lleva suficiente cantidad de fresas, no necesitará aroma extra. Y si no lleva suficiente cantidad, añadir un aroma sintético convierte al yogur en una triste simulación de un alimento de verdad. ¡El colmo es un sándwich de pollo donde aparecía "aroma de pollo" en la lista de ingredientes!