Opinion · Ciudadano autosuficiente

La vida secreta de los “millennials”

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Por Elvina Mocellin

Los millennials son la nueva generación de adultos, la que representará el mayor porcentaje de fuerza laboral del mundo dentro de algunos años. Los millennials (o generación Y) son los que nacieron entre 1980 y 1995 (no son fechas fijas). Crecieron en distintas condiciones de la generación anterior – la generación X – lo que influye sobre sus comportamientos de vida, de consumo, de trabajo etc. Pero, ¿significa que la generación Y tiene más consciencia en cuanto a los problemas relativos a la sociedad y sobre todo ambientales? Muchos periódicos alaban esa nueva generación, calificándola de “abierta”, “consciente”, “dinámica» etc. Es considerar el problema de manera (demasiado) positiva en el contexto actual…

Sin embargo, pienso que este contexto nos influye actuar así, las redes sociales, la tecnología, la comida rápida etc. ¿Por qué somos dinámicos? Porque la sociedad nos condiciona. No tenemos tiempo, queremos hacer miles de cosas al mismo tiempo: mandar mensajes, mirar las notificaciones de Facebook, tuitear mientras estamos hablando con amigos, en el metro, comiendo, etc. La sociedad nos condiciona a tener todo enseguida, no podemos esperar. Al mismo tiempo, las redes sociales y los periódicos digitales nos dan informaciones instantáneas provenientes del mundo entero. Nuestro acceso a la información es impresionante. Las imágenes y los datos desfilan. Las críticas crecen. Pero ¿qué hacemos en concreto? Muchos actúan, pero la mayor parte de los jóvenes viven en una rutina consumidora. El esquema se repite y se repetirá.

Hemos preguntado a 20 personas de 21 a 35 años y vemos que todos los millennials entienden cual es el reto medioambiental. Saben cuáles son los mayores efectos del cambio climático pero sólo 7 personas hablan del hecho de que esas perturbaciones pueden influir directamente sobre las vidas humanas. Eso es uno de los grandes retos: entender que el ser humano forma parte de la naturaleza y que no está fuera de los ecosistemas, y que todo lo que pasa en nuestro planeta tendrá efectos (directos o indirectos) sobre nuestra generación o las futuras. El 100% piensa que el cambio climático es un problema de mayor importancia y que hay que actuar ahora. Bueno, son “conscientes”. Entonces vamos a mirar más en detalle sus costumbres de vida y de consumo.

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Ilustración: Antoine Sourigues

Los transportes

La mayoría de los encuestados vive/estudia en grandes ciudades, entonces pueden usar fácilmente los transportes públicos para ir a la universidad/al trabajo. Pero dentro de las 14 personas que utilizan el coche (siempre o a veces), sólo 6 la comparten con alguien. Sin embargo, 12 personas aseguran que ser propietario de un coche no es indispensable. 2 opinan que sí (y resulta que son los que viven en pequeños pueblos). Las respuestas nos enseñan que la mayoría utiliza los transportes públicos cuando la ciudad donde viven les permite.
Podríamos añadir que, según Noreen McDonald, de la Universidad de Carolina del Norte, el número de usuarios del coche ha disminuido con la llegada de la nueva generación. Pero según ella, aquella disminución no resulta de una mayor consciencia ecológica sino depende en gran escala del nuevo contexto de falta de recurso; los jóvenes se quedan más tiempo en casa de sus padres, los estudios tardan más tiempo, retrasan su edad de matrimonio y entonces retrasan formar una familia. Por lo menos, es algo satisfactorio porque supone menos contaminación.

 

Los gestos sencillamente ecológicos

¿Porqué les llamo así? Sólo es cuestión de la educación que recibí. Nunca he visto a mis padres tirar comida a la basura o papeles por las calles, siempre han separado los residuos para el reciclaje, siempre han apagado las luces o los ordenadores cuando no les utilizan y cerrado los grifos, etc. Con ese panel de 20 personas, ya podemos ver que estos asuntos no son obvios para todos. Por ejemplo, el 50% de los encuestados tira comida a la basura y el 40% no apaga su ordenador cuando no lo utiliza. En el caso de los ordenadores, creo que destaca la omnipresencia de la tecnología en nuestras vidas y las ganas de no perder tiempo.

En menor cantidades, hay 3 personas que no separan sus residuos. La pregunta sería saber si las 17 otras lo hacen bien o en su totalidad. Por ejemplo supongo que los que viven en un piso no hacen compost (¡Hazlo y llévalo aquí!) y que la casi totalidad ensucia el agua tirando aceite en el fregadero porque no saben que el coste de reciclaje del agua es enorme y/o no saben donde llevar aquellos residuos (Pincha aquí para preguntarlo al ayuntamiento de Madrid y conocer las soluciones para este caso y muchos otros). En esos casos, las respuestas tienen que venir de los ayuntamientos para que los ciudadanos tengan más informaciones.

Sólo uno confesa tirar residuos por las calles (lo que para mí no refleja para nada la realidad al ver todas las colillas de cigarrillos que ensucian las aceras…). Esos comportamientos resultan de un automatismo. Necesitamos una educación ambiental desde nuestra niñez y a lo largo de nuestra vida.

Las tendencias de consumo

Al igual de que los encuestados son conscientes de la urgencia de los problemas medioambientales, todos están en desacuerdo con la técnicas de las grandes marcas de distribución alimenticias o de ropa (por ejemplo la fabricación masiva que contribuye a un despilfarro enorme y a la sobrecreación de residuos).

La ropa y derivados

A pesar de las técnicas apenas humanas (de producción y venta) de las grandes marcas de distribución baratas (Primark, H&M etc.), el 65% de los encuestados siguen comprando sus productos. Un 20% compra en tiendas de segunda mano. El resto o bien compra productos de marcas famosas y caras o bien compra en Internet (en ambos casos la producción se desarrolla, al igual que las marcas baratas, seguramente en países con mano de obra muy barata, que trabaja todo el día para salarios de miseria). Estoy segura de que nadie quiere financiar las violaciones de los derechos humanos. Al comprar en tiendas de segunda mano, reduces la demanda y entonces la huella ecológica y no contribuyes aún más a financiar la explotación de los más pobres. Lo que reducirá también la demanda es el hecho de comprar ropa sólo cuando lo necesitas (no hace falta tener 10 pares de zapatos, 20 pantalones o camisetas).

Los productos alimenticios

Al instar de su manera de vestirse, se destaca que la mayoría suele dirigirse hacia entidades y productos baratos; la mayoría de ellos compran en grandes supermercados, sólo 4 hablan de “productores locales”, “productos de su propio huerto” etc. Y sólo la mitad consume teniendo en cuenta la manera de crianza de los animales (por ejemplo, huevos de gallinas criadas en libertad). Dentro de los que compran lo más económico, a 2 no les importa para nada las técnicas de producción. Además la gran mayoría come carne o pescado una vez al día y sólo 7 nunca o irregularmente. También se destaca que los restaurantes de “comida basura” son muy presentes en la vida de los jóvenes porque el 65% de los encuestados va una vez al mes (o más). La mayoría de la generación de los millennials come peor que la previas generaciones. Se supone que es la consecuencia de nuestro modo de vida tan rápido.

Como ya he dicho, queremos hacer todo al mismo tiempo. “No tenemos tiempo” (según los dichos) de ir a un bar al lado de nuestra casa, sentarnos dos minutitos y tomar un café antes de ir al trabajo o a la universidad. No, preferimos tomar un café para llevar en una cadena famosa, beberlo caminando o en los transportes públicos. Es uno de muchos ejemplos de nuestra sociedad capitalista, consumista e individualista. Lo peor es que no tiene ventaja: no nos incita a hablar con la gente y genera residuos adicionales (¡Ah, otra cosa que podemos tirar al suelo!).

Esos datos subrayan la preferencia de los jóvenes a consumir más productos y de menor calidad. Debemos lograr invertir esta tendencia promoviendo el “consumir menos y de mayor calidad”. Al final, si consumes bien, no supone mayor gasto. Lo digo porque muchas veces escucho amigos que me dicen que “consumirán ecológico cuando trabajen (y tengan dinero)”. Todos tenemos la capacidad de consumir mejor para nuestra salud y la de los otros (¡mira dónde hay cooperativas de consumidores cerca de tu casa!).

Hicimos esta encuesta de manera sencilla para sólo destacar las grandes líneas de la manera de consumir de los famosos millennials. Cada uno de los asuntos tiene una o varias alternativas sostenible(s). Por ejemplo, no es incompatible seguir comiendo hamburguesas, las puedes hacer tú, con carne y verduras biológicas. Tendrá mucha mejor pinta y sabor. Puedes seguir comiendo huevos de gallinas criadas en libre aire. Puedes viajar mucho utilizando servicios de coches compartido, trenes (evita el avión para cortas distancias) etc. Las alternativas son infinitas. Sólo tienes que valorar lo que vas a consumir antes de comprarlo.