Ciudadano autosuficiente

¿Cómo podemos participar en un círculo virtuoso del transporte?

La situación actual: una masa compacta de vehículos privados de motor de explosión ocupa la mayor parte del espacio disponible para el transporte. Los autobuses de transporte público, los ciclistas y los peatones se buscan la vida como pueden. La ciudad está contaminada, es muy ruidosa y hay gran cantidad de accidentes con víctimas.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Principalmente se ha dado una competición entre el coche privado y todo lo demás, y el coche ha ganado. Es la consecuencia final de un círculo vicioso del transporte. Que funciona así: si el transporte público es visto como peor que el coche privado, más y más personas dejarán de usarlo y sacarán el coche. El transporte público tendrá cada vez menos usuarios y menos recursos, y perderá calidad, lo que empujará a cada vez más gente a usar el coche, y así sucesivamente… Algo parecido ocurre con la bicicleta, expulsada de las calles por el coche, y con los peatones.

El resultado del círculo vicioso del transporte

Ahora se trata de impulsar un círculo virtuoso del transporte. ¿Y para qué? Pues muy sencillo, para tener una ciudad sin contaminación, con menos ruido, menos siniestros, más vivible y más humana. Así que nos ponemos en marcha: los ciclistas ocupan su lugar en las calles, coexistiendo con el tráfico, que poco a poco se civiliza y les respeta. Los peatones recuperan espacio (eso es cosa del ayuntamiento, en parte, al peatonalizar calles).

La velocidad del tráfico privado se reduce a 30 km/h como máximo, lo que equilibra la balanza de la velocidad hacia el transporte público, reduce la contaminación y el ruido y evita muchos accidentes. Lo más importante: el transporte público multiplica sus frecuencias y su comodidad. Se convierte en una buena alternativa. La gente deja el coche y se sube al autobús. Las bicicletas y los viajes a pie se multiplican. Incluso hay una parte importante de los viajes que se hacen en redes de coche eléctrico compartido.

¿Cómo podemos participar? Cada uno está en una situación. Si eres ciclista o peatón, circula con soltura y conoce tus derechos en mitad del tráfico urbano. Si usas el transporte público, úsalo más y mejor, explota sus numerosas posibilidades. Si utilizas un coche privado, déjalo aparcado y usa las muchas alternativas que hay.

El resultado del círculo virtuoso del transporte

Una situación más sostenible: coexistencia de coches eléctricos compartidos con un transporte público cómodo, numeroso y veloz, enjambres de ciclistas y muchas personas que viajan sencillamente caminando, cosa bastante agradable en una ciudad de atmósfera no-contaminada.