Opinion · Ciudadano autosuficiente

Con estos tres alimentos, no necesitas nada más

Casa recortable, hacia 1910. Biblioteca Digital Hispánica.

 

No, no vamos a hablar de supernutrientes o de dietas mágicas. Estos tres ingredientes están al alcance de todo el mundo. Son los siguientes:

Tiempo

Una hora, incluso menos, es todo lo que necesitas al día para comer bien. Es el tiempo que necesitas para cocinar. Es decir, para “guisar y aderezar los alimentos”, como dice la Academia.

Problema: después de una larga y dura jornada laboral, lo que menos nos apetece es llegar a casa y ponernos a trajinar con cazuelas y sartenes.

Solución: encontrar el momento adecuado para cocinar, reservarlo y disfrutarlo. Puede ser un día a la semana (muchos cocinamos el domingo para toda la semana) o todos los días, temprano por la mañana, o la tarde de los jueves. La cuestión es tener un tiempo reservado para la estupenda actividad que es cocinar.

NOTA: si tienes que cocinar para mucha gente, todos los días, haga frío o calor, desayunos, comidas y cenas, el posible placer de cocinar puede desaparecer, sustituido por una agotadora actividad. En estos casos lo mejor es saber compartir el momento y convertirlo en un espacio más de convivencia.

Tienda

Necesitas una buena colección de proveedores de alimentos. La variedad de abastecimientos dependerá de tu lugar de residencia, pero lo normal es que tengas cerca de tu casa varias tiendas y mercados con productos frescos y algún supermercado para comprar latas y alimentos procesados más baratos.

Llegados a la tienda, surge la gran pregunta: ¿qué comprar? llevamos tanto tiempo zarandeados por información contradictoria y por alertas de alimentos demoníacos (como el panga, el aceite de palma o los zumos) que ya no sabemos qué echar a la cesta.

Una manera fácil de comprar buena comida consiste sencillamente en aumentar la parte de productos frescos y poco transformados y reducir la de ultraprocesados. Puedes hacer un esquema mental en tres partes: dos tercios de tu compra puede ser producto fresco o muy poco transformado (frutas, verduras, legumbres, carne, pescado, también congelados), y la mayor parte del tercio restante alimentos poco transformados (por ejemplo, pan, conservas de pescado y legumbres cocidas). Puedes reservar un pequeño espacio de tu cesta de la compra para algún producto ultraprocesado adictivo, como unas irresistibles galletas rellenas de mermelada de naranja y bañadas en chocolate, ¡somos humanos!

Problema: otra vez el tiempo. Ir al mercado y hacer la compra de la semana o el mes puede llevar varias horas.

Solución: practica la compra relajada, más frecuente, atenta a las oportunidades y aprovechando tus trayectos cotidianos. Piensa previamente tu menú semanal, en qué va a consistir tu desayuno, qué tomarás a media mañana o a la merienda, qué vas a preparar para comer y cómo prefieres organizar las cenas. Sin una idea previa de lo vas a preparar es difícil organizar las compras necesarias y tener en casa aquello que realmente necesitas para cocinar.

Recetario

Un buen libro de cocina es fundamental. O una persona experta, que puede ser un pariente, amigo, vecino o conocido. De manera algo altisonante, se trata de recuperar nuestra cultura culinaria, que muchos estamos perdiendo a marchas forzadas gracias a la proliferación de la comida rápida y a los contradictorios consejos nutricionales.

Podemos conseguir esa cultura alimentaria recopilando buenas y sustanciosas recetas que podamos realizar de manera fácil, con ingredientes accesibles. Podríamos llamarla la cocina de los nietos, porque sería la mítica cocina de la abuela pero usando también cosas modernas que antes no eran tan fáciles de conseguir, como la quinoa o recetas de cocina tailandesa.

Problema: no disponer de recetario.

Solución: poco a poco podemos ir elaborando nuestro propio recetario. Para ello podemos contar con nuestras amistades y familiares, y, cómo no, con internet, que en la actualidad nos proporciona interesantes recetas y tutoriales para atrevernos con cualquier plato. Ve anotando tus recetas preferidas o guardándolas en favoritos, poco a poco te harás con ellas y no necesitarás volverlas a consultar. Algunos dicen que sabiendo preparar bien seis  primeros platos, diez segundos y dos buenos postres empiezas a convertirte en un ciudadano autosuficiente, que sabe cocinar y alimentarse bien.

Únete a los miles de personas que ya han medido su huella ecológica… y aprendido cómo hacerla más pequeña. Haz clic en este enlace, no te llevará más de un minuto.