Opinion · Ciudadano autosuficiente

Cómo podemos echar una mano a la España vaciada

Un campo de aerogeneradores cerca de Almazán.

La histórica manifestación del 31 de marzo ha revelado la existencia de un inmenso territorio muy poco poblado en mitad de nuestro país. En los 350.000 km cuadrados de la España vaciada (la misma superficie que Alemania) viven poco más de cuatro millones de personas, con una densidad media de unos 11-12 habitantes por km cuadrado. Por el contrario, en la España abarrotada el 90% de la población vive en el 30% del territorio, con una densidad de población de más de 250 habitantes por km cuadrado.

La lista de reivindicaciones de la España vaciada incluye más infraestructuras (no andan muy mal de carreteras, pero el ferrocarril se está extinguiendo), rebajas fiscales, mejorar las conexiones de internet, localizar industria, ampliar los recursos de la sanidad pública y la educación, etc. Mientras estas ideas se ponen o no en práctica (algunas son difíciles de implementar, por ejemplo la industria no se cambia de lugar fácilmente), ¿qué podemos hacer nosotros para echar una mano a estas áreas tan despobladas? Aquí barajamos algunas ideas.

Irnos a vivir allí.
En determinadas profesiones, lo mismo da vivir en un sitio que en otro, gracias al teletrabajo. Puedes sentar tus reales en un pueblo lejano y vivir estupendamente, respirando aire puro y en casi plena naturaleza. El único problema es que la conexión de internet sea de mala calidad. La gran ventaja es que puedes disponer de una gran cantidad de espacio por un precio irrisorio comparado con los precios de la gran ciudad. Y si tienes mucho espacio, tienes muchas oportunidades de autosuficiencia: un huerto bien surtido, una instalación de energía renovable… hay muchas opciones posibles, si podemos dedicarles tiempo y recursos.

Comprar sus productos, especialmente los alimentos que se crían allí.
Comparados con la oferta ultraprocesada que desborda las estanterías de los supermercados de la gran ciudad, la oferta de alimentos de la llamada España vaciada es irresistible: desde la borraja de Aragón a los míticos torreznos de Soria, o la mantequilla. La mayoría de estos alimentos llevan su correspondiente etiqueta para que podamos identificar su origen con precisión. Busca en el mercado productos de agricultura ecológica, Denominación de Origen, Indicación Geográfica, etc. Es la mejor contribución que podemos hacer a la conservación de paisajes rurales de calidad.

Visitar estas tierras, están muy cerca de las grandes ciudades.
En un radio de 250 km en torno a Madrid, por ejemplo, tenemos casi todo el sistema Ibérico, la agreste región entre la costa levantina, el valle del Ebro, el del Duero y La Mancha, que constituye la “zona cero” de la España vaciada. Son las provincias de Soria, Guadalajara, Teruel y Cuenca, unos 50.000 km cuadrados con menos de medio millón de habitantes. La infraestructura turística ha mejorado mucho en los últimos años. La verdad es que turismo y sus variantes de turismo rural, verde o ecológico son una muy buena opción de vida en estas tierras. Tampoco está nada mal hacer turismo urbano en sus pequeñas pero muy interesantes ciudades y pueblos.

Apostar por la sostenibilidad en general.
Todo lo que hagamos para impulsar las energías renovables, el transporte público, la agricultura ecológica, el coche eléctrico, etc., redunda en ventajas para estos territorios. Por ejemplo, la energía fotovoltaica es una industria muy prometedora en zonas con muchas horas de sol y clima frío, las que imperan en el sistema Ibérico y otras zonas de montaña de la Península. Una buena red de ferrocarriles (bastaría con recuperar las líneas cerradas en las últimas décadas) es el medio de transporte más eficiente. La agricultura sin pesticidas es la más apropiada para tierras en general de baja producción, pero de mucha calidad, etc.

No ver una oposición entre los intereses de la ciudad y los del campo.
No es cierto que la ciudad esquilme y empobrezca al campo, como ocurría antaño, en que el esplendor de la ciudad contrastaba con la miseria campesina. Ahora mismo los problemas ambientales y sociales más graves están en la gran ciudad. La España vaciada y la España abarrotada deberían ponerse de acuerdo para avanzar juntas hacia la sostenibilidad, que ya queda poco para 2030.

 

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