Ciudadano autosuficiente

El caso de las fortalezas rodantes

Utilizar coches demasiado grandes a demasiada velocidad es el mejor ejemplo de un estilo de vida calculado en exceso, dañino para todos.

Los datos de los últimos años de violencia vial son preocupantes. Las víctimas totales están descendiendo poco a poco, ya no estamos en las terribles cifras de la década de 1981-1990, período en el que murieron más de 63.000 personas en accidentes de tráfico. Lo inquietante es que en los últimos años crecen las víctimas no motorizadas o poco motorizadas (peatones, ciclistas y conductores de motocicletas), los llamados "usuarios vulnerables" ya casi son la mitad de las víctimas (el 48% en 2018). Pero en la ciudad son más del 80% de las víctimas, entre ellas un alto porcentaje son peatones mayores de 65 años.

La sensación es que automóviles cada vez más potentes, más pesados y con mejores sistemas de seguridad interaccionan de manera desastrosa con otros vehículos no acorazados: peatones, ciclistas, motoristas. La probabilidad de salir con vida de un accidente de coche cuando tú vas dentro es de un 98% aproximadamente, pero uno de cada seis peatones implicados en un accidente muere. La suma de 1,5 toneladas de peso del vehículo con una velocidad de más de 100 km/h en carretera o 50 km/h en ciudad, forman una combinación mortífera para los que están ahí fuera.

Utilizar coches grandes a gran velocidad es otra manifestación del estilo de vida sobredimensionado o calculado en exceso, que en conjunto está llevando a la ruina a nuestro planeta y, más cerca, a nuestras vidas y las de nuestros vecinos más próximos. No se trata del denostado consumo derrochador, que es una cuestión más personal, sino de considerar soluciones muy grandes y con una huella ecológica muy grande para necesidades humanas que se pueden satisfacer de manera más satisfactoria, segura e inteligente.

La alimentación proporciona buenos ejemplos. El equivalente de los coches demasiado pesados es el consumo de gran cantidad de carne, lácteos, azúcar y comida ultraprocesada. Una dieta flexitariana con mucho producto fresco preparada en casa proporciona mejor salud y es más sabrosa (además de más barata). Hay muchas más maneras de recalcular nuestro estilo de vida para eliminar el sobredimensionamiento. El armario de la limpieza se puede reducir a dos o tres elementos. La ropa puede ser duradera, no casi de usar y tirar. Muchos electrodomésticos y aparatos que consideramos imprescindibles no lo son en absoluto.

No estamos hablando de una vida de rudos y ecológicos sacrificios, sino más bien al revés. Recalculando nuestro estilo de vida podemos conseguir, entre otros beneficios:

- Ahorro de dinero, que podemos dedicar a nuestras aficiones. Por ejemplo, reproducir al detalle la nave Nostromo de la saga Alien.
- Más espacio en casa y sus dependencias (espacio que puedes usar para lo de arriba).
- Más tiempo libre disponible, al tener que dedicar menos tiempo a gestionar nuestra complicada vida atada al automóvil e infinidad de aparatos y electrodomésticos que requieren atención (tiempo libre que puedes utilizar para lo anterior).

Y una ventaja importante: al reducir tu pesada huella ecológica y convertirla en una pisada más ligera, facilitas la vida de tu familia, de tus vecinos (de edificio, barrio, ciudad, país y planeta), y sencillamente, dejas de causar muchos problemas como la violencia vial, la emisión de tóxicos, la acumulación de residuos, la tala de bosques para obtener carne, etc. Dejas de molestar a todo el mundo tanto como lo hacías y empiezas a transformarte en un ciudadano. Por ejemplo, moviéndote a 30 km/h por la ciudad eliminas el riesgo de atropellar a alguien, y llegarás a tiempo a todas partes. Mejor todavía si usas una bicicleta, incordias mucho menos, o si vas caminando. Si compras más garbanzos y menos carne, dejarás más sitio para que los animales salvajes vivan tranquilos y sin meterse con los humanos. Todo está conectado, aprovecha tus conexiones para mejorar el mundo, ¡no para estropearlo!

Photo by Dario Morandotti on Unsplash

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