Ciudadano autosuficiente

Los robots domésticos no existen

"¡A buena hora estaríamos paseando… si no tuviéramos una BRU!" –dicen dos señoras montadas en una Vespa–, "En poco rato hemos dejado lista la colada y ahora podemos gozar de un paseo espléndido". Arrancan la moto y se van. Este anuncio de lavadoras BRU se publicó en 1955.

Mientras que el diseño de la Vespa es imperecedero, la lavadora BRU era poco más que una gran cuba que se llenaba de agua y jabón con un mecanismo de agitación gracias a una turbina. Tanto la carga como el desagüe se hacían a mano, usando el tubo de goma que colgaba del aparato.

Una máquina tan rudimentaria comparada con las lavarropas electrónicas modernas producía no obstante gran cantidad de tiempo libre. Y aquello no paró de mejorar. Al año siguiente, el ahorro de tiempo llegaba al transporte: "¡No espere más! …resuelva de una vez, su problema de desplazamiento" dice un anuncio de Mobylette (una bicicleta con un pequeño motor de gasolina) sobre el fondo de una larga cola de personas esperando aburridas el autobús, publicado en 1956.

La marca de electrodomésticos IGNIS planteaba así la situación en 1966: "Con -IGNIS- se acabó el lavar la ropa, el fregar la vajilla con las manos y también el ir de compras al mercado todos los días, ya que -IGNIS- conserva sus alimentos". "El gas ha liberado a la mujer, que no tiene que dedicarse a la cocina horas y horas de su jornada. En pocos minutos puede preparar las comidas" –dice un anuncio de gas publicado en 1975.

Aproximadamente medio siglo después, ¿cómo está la situación? Pues algo ha salido mal, porque la queja principal del personal es la falta de tiempo, debido al acelerado (o frenético) ritmo de vida moderno. ¿Qué ha pasado? Hay batallones de sociólogos investigando el asunto, pero aquí lo que nos interesa es la relación de la vida cotidiana con la sostenibilidad, y eso sugiere una explicación. El problema es que los robots domésticos no existen, y en realidad dan más trabajo del que quitan. Se acabaron los paseos en Vespa.

El mejor ejemplo posible es el llamado precisamente robot de cocina. Consiste simplemente en una batidora-trituradora acoplada a una resistencia eléctrica. Es decir, bate, tritura y puede calentar y cocinar (pero no dorar, freír o escalfar) la mixtura consiguiente, pero nada más. Las croquetas tendrás que hacerlas tú laboriosamente una por una.

¿Por qué estaban entonces tan contentas las señoras de la cuba de lavado BRU? Parece ser que la curva de ahorro de tiempo proporcionado por los electrodomésticos creció rápidamente a medida que los hogares se abastecían de lavadoras, frigoríficos, estufas eléctricas y de gas y otros aparatos realmente útiles. Probablemente alcanzó un máximo hacia 1980, y luego comenzó a decaer a medida que se multiplicaban los electrodomésticos y artefactos domésticos más o menos inútiles, es decir, los que dan más trabajo del que quitan o en general no producen tiempo libre en absoluto.

Un buen ejemplo de esta categoría es pasar la aspiradora. Esta en apariencia sencilla actividad implica un lío considerable de cables, enchufes, recargas de batería si es el caso, sustitución de bolsas desechables para recoger el polvo, cambio de cabezales para llegar a rincones difíciles, etc. Justo lo contrario de la facilidad de usar una escoba y un recogedor. El robot de limpieza es otro ejemplo de aparato de utilidad más que dudosa, aunque en este caso algunas personas dicen que les gusta verlo moverse por ahí como una especie de animal doméstico.

Se ha creado un círculo vicioso. El supuestamente frenético ritmo de nuestra vida es la excusa para vendernos toda clase de cosas inútiles, y está dañando gravemente a nuestro planeta. Es el gran señuelo comercial (tú eres muy importante, tu vida es por lo tanto más ajetreada que la de un ministro mediático, luego necesitas ahorrar tiempo y por lo tanto adquirir y usar robots domésticos). Pero los robots domésticos no existen. Hay máquinas muy útiles (como la lavadora y el frigorífico) y hay una colección de trastos y artilugios electrónicos de utilidad más que dudosa, y que además consumen electricidad y disparan nuestra factura. Las croquetas no se hacen solas, simplifica tu vida.

Más información sobre el uso del tiempo en España en una nota de prensa del INE

Imagen de StockSnap en Pixabay