Ciudadano autosuficiente

Un Día Mundial que ahorra dinero

En el santoral ambiental hay una dedicación cada día, y el 5 de marzo es el Día Mundial de la Eficiencia Energética. Este día tiene una peculiaridad: nos puede permitir ahorrar dinero. En concreto, en la factura de la luz, que a veces se dispara y nos deja cuentas a pagar escalofriantes (como pasó en la ola de frío de comienzos de enero de 2021). Según el IDAE, casi las tres cuartas partes del consumo de energía en los hogares se dedica a cuatro necesidades humanas básicas: calefacción, agua caliente, cocina e iluminación. La cuarta parte restante se dedica a alimentar a los electrodomésticos que pululan por nuestras casas. ¿Cómo podemos reducir sustancialmente este gasto de electricidad?

Hay infinidad de medidas de ahorro energético, y todas son buenas. Aquí vamos a ver tres estrategias de mejora de la eficiencia energética de nuestros hogares especialmente efectivas.

Ir a la raíz del asunto: quedarnos con los electrodomésticos que realmente usamos, necesitamos y nos facilitan la vida, y deshacernos del resto

Aparato que no se usa, aparato que no consume energía. Según el IDAE, solo tres de estos electrodomésticos poco útiles (congelador, lavavajillas y secadora) suponen casi el 10% del consumo eléctrico de los hogares.

Solo hay tres electrodomésticos imprescindibles: la lavadora, el frigorífico y la batidora o turmix. Si es eléctrica, la cocina se añade a la lista. Los electrodomésticos de entretenimiento no entran en esta evaluación, porque son una cuestión muy personal: hay personas que necesitan estar rodeadas de pantallas y otras que no tanto. El resto, salvo circunstancias especiales, son electrodomésticos inútiles: el lavavajillas, la aspiradora, la plancha, el microondas, el tostador de pan, el exprimidor, la amasadora, el robot de cocina, el cuchillo eléctrico, el molinillo de café, la secadora, la freidora, la sanwichera, el congelador independiente, la plancha de asar, la licuadora, la máquina de cápsulas de café, la olla lenta, la máquina de hacer pan, etcétera. Incluso el aire acondicionado, en muchos casos.

Cómo hacerlo
Clasifica tus electrodomésticos en tres partes: los que te causarían un serio perjuicio vital si se estropean (como la lavadora), los que usas habitualmente pero que en realidad dan más trabajo del que quitan (como la aspiradora) y los que yacen olvidados en algún armario. No tienes más que deshacerte de los dos últimos tipos (regalándolos, vendiéndolos o desechándolos como RAEE –Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos– que son).

Apagar de verdad los aparatos cuando no los estés usando

El modo de espera o reposo de muchos aparatos eléctricos (stand-by para entendernos) supone una parte importante del consumo eléctrico de los hogares, nada menos que un 6,6% de media según el IDAE. Es el llamado consumo vampiro.

Cómo hacerlo
Rescata una regleta o adquiere una con el número de enchufes necesario, mejor todavía si tienen botón independiente de encendido y apagado. Puede que necesites más de una. Acércate al rincón del salón lleno de luces parpadeantes de los pilotos del televisor, el router, el blu-ray si eres aficionado a las antigüedades, el amplificador de la cadena de música, etc., conecta todos su enchufes a la regleta y apágalo todo a la vez al acabar la jornada.

Achicar los electrodomésticos más grandes

Por muy eficiente que sea (con etiqueta energética A+++ y dentro de poco A a secas, la nueva etiqueta entró en vigor esta semana) un enorme frigorífico de dos puertas consumirá más energía que un modelo estándar de 200 litros con la misma clasificación energética. Reducir los aparatos de tamaño excesivo es una buena manera de ahorrar energía de manera radical.

Cómo hacerlo
La ley de llenado automático del frigorífico establece que, sea cual sea tu tamaño, acabará atestado de alimentos en diferentes fases de descomposición. Salvo en el caso de familias de muchos miembros, una máquina más pequeña nos hará el mismo servicio y nos permitirá desperdiciar mucha menos comida. Otro aparato que suele estar dimensionado hacia arriba es el calentador de agua (el termo eléctrico). Un termo de 30-50 litros es más que suficiente para un uso normal. En general, conviene revisar los aparatos que tenemos por casa y plantear si una versión más reducida no nos prestaría un mejor servicio (esto no se aplica a los televisores, claro).

Además: utilizar con habilidad nunca está de más

Las tres medidas radicales anteriores son del tipo "instala y olvida", pero otras medidas muy eficaces de mejora de la eficiencia energética sí requieren una pequeña colaboración por nuestra parte. Se trata de usar la lavadora con agua fría salvo en caso de suciedad extrema, bajar el regulador del calentador de agua a una temperatura caliente pero no hirviente, usar las cazuelas de diámetro adecuado en la cocina, etc. Más información aquí.