Ciudadano autosuficiente

 ¿Cómo andas de resiliencia climática?

La palabra "resiliencia" ya es bastante campanuda, y si le añadimos "climática" la cosa se pone realmente solemne. En realidad no es para tanto, y "resiliencia climática" indica la capacidad de sobrellevar con la mayor tranquilidad posible los retos que nos está planteando el cambio climático, por ejemplo el notable aumento de la temperatura media. Una casa con buen aislamiento térmico y por lo tanto bien protegida del calor veraniego es mucho más resiliente que una casa que necesita un potente acondicionador de aire para mantener baja la temperatura. El aparato se puede estropear, la electricidad puede multiplicar su precio (como desgraciadamente está ocurriendo) y entonces estaremos en apuros cuando llegue la canícula. Mientras que la casa bien aislada se puede refrigerar con un ventilador,  sin apenas gastar un euro.

Yendo al grano, vamos a ver algunas circunstancias que indican tu grado de resiliencia climática.

Para empezar, ¿qué edad tienes?

Según una opinión bastante generalizada, las diferentes generaciones estarían preparadas de manera diferente para la transición a la sostenibilidad. Simplificando mucho, se puede decir que los boomers son los peor preparados. Han vivido en un mundo de alta energía y consideran el filete diario y el coche como adminículos imprescindibles de su existencia. De ahí para abajo en edad, la resiliencia climática crece. La generación Z, por ejemplo, considera el coche en propiedad y el filete diario como dos costumbres anticuadas.

Un asunto importante: ¿eres más de garbanzos o de chuletón? 

Desde el punto de vista interno o personal, un elevado consumo de carne reduce mucho tu nivel de resiliencia: es mucho más fácil conseguir alimento vegetal de calidad. Desde el punto de vista externo o global, el sistema actual de producción masiva de carne es completamente insostenible.

Un ecosistema agrícola con la adecuada proporción de ganado extensivo, que interacciona con la agricultura positivamente y produce carne de gran calidad, es mucho más resiliente y adaptable que el sistema actual de macrogranjas de producción de carne completamente desconectadas de la agricultura.

¿Cuál es tu "mix" energético?

El colmo de la resiliencia sería que te abastecieras de renovables de manera completamente autónoma, pero eso no es fácil o no siquiera posible para la mayoría. El extremo opuesto es depender para todo de combustibles fósiles (como el gasóleo o el gas natural) procedentes de lejanos países y sometidos a los vaivenes de la geopolítica (como se está viendo ahora en relación con el gas natural procedente de Rusia o Argelia).

En medio, la electrificación es un abastecimiento de energía muy interesante, y lo será cada vez más. Decir esto en medio de la subida tremenda del recibo de la luz parece un sarcasmo, pero no es así. El sistema eléctrico español es ahora mismo renovable en un 50% aproximadamente, y será casi completamente renovable dentro de no mucho.  Al funcionar a base de la energía solar, del viento, del agua y de la biomasa, será mucho menos dependiente de los precios internacionales de la energía y de los azares del abastecimiento mundial.

¿Sabes cocinar?

Manejarte en la cocina es tal vez el elemento fundamental de la resiliencia climática personal. Si no sabes cocinar estás atado de pies y manos, solo puedes comprar comida hecha que a veces no es de buena calidad. Te pierdes el control sobre tu propia alimentación (a no ser que puedas ir todos los días a un buen restaurante, claro).

Saber cocinar te da acceso a todas las posibilidades del mercado de alimentos frescos, incluso de proximidad y ecológicos. Igual de importante es que te permite comprar alimentos de temporada bastante  más baratos. Puedes decir adiós a los ultraprocesados y a la comida empaquetada en general.

¿Cómo te mueves?

Los coche-dependientes tienen una resiliencia baja comparados con los usuarios del transporte público, pero aquí los campeones son los que usan la bicicleta o caminan. Una bicicleta eléctrica que puedas recargar tú mismo con un panel solar te da un grado de resiliencia de movilidad impresionante. Los coches de motor de explosión y que consumen gasoil o gasolina, por el contrario, tienen que estar siempre con un ojo puesto en el precio del combustible y en las restricciones de tráfico por contaminación. Un sinvivir.

¿Cuántos productos de limpieza hay en el armario de debajo del fregadero? 

Apañarse para la limpieza con un poco de jabón, unas gotas de vinagre o limón y un poco de esfuerzo físico implica que no dependes de una gran colección de productos de limpieza, caros y muchos de ellos tóxicos. Es una simplificación de tu vida que te hace mucho más resiliente.

¿Adquieres ropa de segundo mano, y sabes tunearla o al menos remendarla?

Comprar ropa de segunda mano y saber procesarla a tu gusto te da una independencia casi completa de los vaivenes de la moda y de las marcas.

¿Cuidas y haces prosperar las plantas? 

Ya sea en un huerto o jardín comunitario o un par de tiestos en tu casa, rodearte lo más posible de plantas, siempre dentro de tus posibilidades de espacio, es una gran aportación a tu índice de resiliencia. Entre otras ventajas: las plantas aportan salud, física y mental, ofrecen posibilidades de auto-abastecimiento de alimentos (desde unas pocas aromáticas a una cosecha entera de tomates), amortiguan los extremos climáticos, y aíslan del frío y el calor.

¿Tu casa es suficiente, o insuficiente?

Una casa que funcione bien, bien aislada, que se pueda ventilar con facilidad, protegida del sol directo, es una piedra de toque de la resiliencia climática. Una vivienda así es fácil de climatizar con muy poco gasto, y es literalmente casi-independiente de los avatares del clima y el tiempo atmosférico. Lo contrario es una casa-colador, difícil y cara de enfriar en verano y de calentar en verano.

¿Eres un manitas o más bien un manazas?

Nadie nace enseñado, y muchas personas somos chapuzas sin remedio cuando se trata de reparar alguna avería. Otra cosa es lo que se nos ocurre cuando algo se estropea o se convierte en obsoleto. Tirarlo sin más y comprar uno nuevo reduce nuestro nivel de resiliencia, pensar en repararlo o en enviarlo a alguien que lo sepa reparar lo aumenta.

Para terminar, una cuestión de actitud.

¿Eres un eco-angustiado, o por el contrario un "negacionista" del cambio climático? Ambos extremos reducen tu nivel de resiliencia. Tal vez lo mejor sea reconocer que tenemos un problema, y bastante grande además, que no sabemos todavía todo sobre cómo resolverlo, pero que tenemos cada vez más herramientas –al alcance de cualquiera– para avanzar en la transición hacia la sostenibilidad.

Jesús Alonso Millán

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