Ciudadano autosuficiente

La "checklist" de la casa sostenible

Te presentamos una secuencia de soluciones para tu ecosistema doméstico que te permitirá ahorrar dinero, disponer de más tiempo libre, mejorar tu salud y, por si fuera poco, salvar el planeta. Solo necesitas papel y lápiz (o sus equivalentes electrónicos) y algo de imaginación.

Revisa los siete elementos de la secuencia y anota las posibles acciones concretas que puedes llevar a cabo en cada uno de ellos.

Autosuficiencia

Producir nuestros propios alimentos, energía y recursos en general es algo que la humanidad ha hecho durante el 99% de su existencia. La cosa empezó a cambiar hace cuatro o cinco mil años, y ahora obtenemos la mayoría de lo que necesitamos de proveedores externos, más o menos lejanos y más o menos caros.

Lo interesante es que la tecnología moderna nos permite volver a pensar en la autosuficiencia, al menos parcial. Hay muchas posibilidades, de menos sofisticadas (como cultivar hortalizas en una jardinera) a más complicadas, como fabricar los objetos que necesitas mediante una impresora 3D. Es bastante fácil obtener agua caliente con un colector solar térmico, y producir tu propia electricidad instalando unos cuantos metros cuadrados de paneles fotovoltaicos.

 

Mejora de abastecimientos y control de proveedores

Se trata de ajustar nuestras entradas de agua, materiales, energía, alimentos, etc. Se trata de hacer una lista de necesidades y examinar a tus proveedores: compañías eléctricas, comunidad de propietarios, supermercados, mercados, mercadillos, compras online, etc. Puedes cambiarte de compañía eléctrica a otra que te ofrezca mejores condiciones y energía de origen renovable (aunque este concepto es todavía virtual). O reducir la potencia contratada, unirte a una cooperativa de consumo energético, modificar la lista de la compra – reduciendo el número de pizzas congeladas y aumentando los kilos de verduras frescas. También, dejar de comprar comida online y visitar el mercado de tu barrio. Las posibilidades son infinitas.

 

Manejo y gobierno del ecosistema doméstico

¿Sabes cuantos botones, manijas e indicadores hay en tu casa? Probablemente un centenar, si no más. Si los juntaras en una consola, parecería la cabina de un Boeing 747. Pues de eso se trata, de crear una cabina de control virtual y empezar a manejar tu ecosistema doméstico. Regulando termostatos, apagando aparatos que consumen energía inútilmente en stand-by, subiendo y bajando persianas, organizando encendidos y apagados automáticos del calentador con un temporizador, revisando facturas, leyendo contadores, etc.

No solo se trata de la energía o el agua. Hay más posibilidades de manejo en el ecosistema doméstico. Controlar dónde y cómo se guarda la comida es importante. Los frigoríficos abarrotados son máquinas de desperdicio alimentario, así como los armarios donde guardas cachivaches diversos de cuya existencia te olvidas paulatinamente... hasta que los vuelves a comprar. Conseguirás automáticamente sustanciosos ahorros en tus gastos y multiplicarás tu eficiencia en el consumo de agua, energía y materiales.

Simplificación

La limpieza doméstica es un filón a este respecto. La complicación de limpiadores específicos, productos para aplicarlos, aspiradores, vaporetas, roombas, etc., es enorme. Todo ese lío se puede sustituir por escoba, mopa, fregona, jabón, agua y un poco de vinagre. Otro epítome de la complicación doméstica inútil es la plancha, que requiere considerable utillaje y mucho tiempo. O electrodomésticos como el lavavajillas, la secadora o el horno de microondas, que solo es más eficiente que la placa y el horno cuando se trata de calentar alimentos. El menaje de cocina, generalmente, se puede reducir a cuatro o cinco elementos de mucho uso. Todo lo demás, desde la freidora sin aceite al robot de cocina, se lo puedes regalar a tus vecinos.

Redimensionamiento

Tal vez necesites un frigorífico más pequeño y una cocina más grande. Son dos ejemplos clásicos de re-dimensionamiento, pero hay muchos más. El coche medio de un hogar está sobredimensionado en un 95%, pues solo usa todo su potencial una o dos veces al año, cuando lleva a todos los miembros de la familia y su impedimenta de vacaciones. El resto del año sería más lógico usar una bici eléctrica. Lo mismo pasa con acondicionadores de aire demasiado grandes, termos eléctricos enormes, frigoríficos de dos puertas, etc.

Regeneración

Estamos rodeados de objetos de plástico más o menos efímeros, ventanas ligeras que dejan pasar el ruido, tabiques finos que no permiten conservar el calor, pinturas potencialmente tóxicas, productos de limpieza comprobadamente venenosos y otros elementos que están pidiendo a gritos un rediseño. Por otro lado, ¿cómo andamos de plantas y de objetos de arte? Ambos elementos mejoran la atmósfera de tu casa.

La regeneración implica mejorar el ecosistema doméstico de muchas formas. Una de las más evidentes consiste en eliminar productos tóxicos y aumentar la presencia de plantas. En cuanto a su dimensión, puede ir desde tener algunos tiestos a instalar un tejado verde completo. Si tienes que reponer artículos de menaje rotos o estropeados, puedes sustituir muchos artículos de plástico por sus versiones de vidrio, metal o madera. O cambiar la comida ultraprocesada por alimentos de verdad, sin tantos aditivos.

Circularización

Ahora mismo sería difícil conseguir una casa de vertido cero, de la que no saliera ni un gramo de residuos, ni de agua residual  (gracias a la electrificación, sí es bastante fácil imaginar un ecosistema doméstico sin emisión de contaminantes a la atmósfera, mejor todavía si la electricidad procede de fuentes de renovables). Pero hay cada vez más soluciones para acercarnos al objetivo de la casa "casi zero waste".

Por ejemplo, si tienes espacio suficiente para instalar un compostador y plantas en los que aplicarlo, habrás resuelto en gran medida tu problema de residuos de materia orgánica. No todos tenemos tanto espacio, pero podemos reducir mucho nuestra producción de residuos modificando (ver "Mejora de abastecimientos y control de proveedores", más arriba) lo que entra en la casa, reduciendo en lo posible tanto envase desechable.

Es posible y fácil usar el agua de la ducha hasta que se calienta para llenar un cubo con el que podemos regar las plantas, fregar el suelo, tirar de la cadena... Otras soluciones son más complejas y cuestan dinero, como un circuito de reutilización de aguas grises (las de salida del lavabo, ducha y lavadora) que se pueden utilizar para arrastrar desechos en el inodoro. No solamente hablamos de agua o de envases desechables. La cocina de aprovechamiento es una técnica fácil que reducirá nuestro desperdicio de comida casi a cero. Cada ecosistema doméstico es un mundo, ¿qué posibilidades de reutilización y/o reciclaje in situ tiene tu casa?