Ciudadano autosuficiente

Con la excusa de combatir el cambio climático, podemos hacer muchas cosas para vivir mejor

Se acaba de publicar el Sexto Informe del IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Esta organización se creó en 1988 para saber todo lo que hay que saber sobre los cambios recientes del clima bajo la influencia humana, los riesgos que plantean y las respuestas más adecuadas para reducirlos. En sus 35 años de actividad, ha publicado cinco informes de evaluación, y ahora llega el sexto, la más reciente evaluación de la crisis planetaria que tenemos encima. Ahora mismo solo está disponible el resumen, un denso documento repleto de gráficos.

De los muchos gráficos que contiene el informe, tal vez el más interesante es el subtitulado "Multiple interacting choices". Se entiende bien de un vistazo: tenemos que tomar muchas decisiones (por ejemplo, dejar de fabricar coches de motor térmico para antes de 2035) y cada opción que tomemos nos llevará al siguiente dilema. En conjunto, la secuencia de decisiones que tome nuestra sociedad nos llevará hacia la solución o hacia el desastre planetario.

Adjunto, se puede ver un diseño que enlaza tres elementos importantes de nuestra sociedad: el gobierno (sector público), las empresas (sector privado) y la sociedad civil. En esta última estamos los ciudadanos, la gente común. Y hay que reconocer que estamos un poco moscas de nuestros dos acompañantes. Los gobiernos no hacen lo que deberían, y las empresas se dedican con entusiasmo al greenwashing. Así que, ¿por qué debería yo hacer algo? Este "pensamiento cuñado" está bastante extendido.

Pues sí, hay muchas cosas que podemos hacer. Vamos a aprovechar este Sexto Informe, ahora mismo lo más fundamentado que existe en materia de propuestas de acciones para salvar el planeta. En la página 28 se pueden ver, ordenadas por su potencial de reducción de emisiones en gigatoneladas de CO2 equivalente (una gigatonelada equivale a mil millones de toneladas métricas) algunas medidas, como el fomento de la energía eólica o la reducción de la emisión de metano en la agricultura, nos pillan algo fuera de nuestro alcance directo. Pero se pueden extraer del informe diez respuestas a la crisis planetaria realmente eficaces en las que podemos participar directamente como ciudadanos:

El crecimiento de la energía solar: a diferencia del resto de las energías comerciales, la energía solar, tanto en su versión térmica como fotovoltaica, se puede instalar en cualquier tejado o cubierta de cualquier edificio. El año pasado las instalaciones de autoconsumo eléctrico a base de paneles fotovoltaicos se duplicaron de largo en nuestro país, prueba de que se trata de una opción viable y realista de obtener energía muy poco contaminante.

Las mejoras en el espacio urbano, como la renaturalización y la peatonalización: la tendencia "sacar a los coches de las ciudades y colocar en su lugar elementos de la naturaleza" es manifiesta. Está ocurriendo en cientos de ciudades de nuestro país y del resto del mundo. ¿Cómo podemos colaborar? A través del gobierno municipal, apoyando las peatonalizaciones, participando en iniciativas de creación y mejoras de zonas verdes y huertos urbanos y por supuesto reduciendo las molestias que crea nuestro coche al resto de la ciudad.

El cambio a dietas más saludables y más sostenibles: nuestro margen de maniobra con respecto a la alimentación es muy grande, seguramente mayor de lo que creemos. Podemos mejorar nuestra salud y al mismo tiempo nuestro planeta sin necesidad de gastar más dinero, usando el sentido común para elegir alimentos frescos, a ser posible de producción no muy lejana y de temporada.

La reducción del desperdicio de alimentos: saber cocinar, sin llegar a las alturas de Dabiz Muñoz, es la garantía de que podremos transmutar nuestras compras de alimentos de calidad (lo que no quiere decir que sean más caros) en buena comida, y que podremos reducir casi a cero el desperdicio de alimentos siguiendo sencillas técnicas de la cocina del aprovechamiento.

Los edificios eficientes en el uso de la energía: ahora mismo no encontramos en un arreón de la rehabilitación de edificios, a favor de una interesante serie de ayudas oficiales y de probadas técnicas de mejora de la eficiencia térmica. La diferencia en el consumo de energía y sus facturas asociadas entre un edificio desnudo y otro bien revestido son enormes.

La restauración de ecosistemas y la conservación de la naturaleza: esta respuesta a la crisis planetaria a primera vista nos parece lejana y fuera de nuestro alcance, pero no es así. Podemos participar de muchas maneras, desde colocar tiestos en el balcón (y cuidarlos después) a entrar en las zonas de naturaleza con atención y respeto.

La mejor movilidad con el mínimo impacto: se trata de movernos con soltura con el mínimo impacto posible, y aquí, como ocurre con la alimentación, también tenemos mucho margen. Desde realizar viajes sin motor (caminando o en bicicleta) a utilizar todas las posibilidades del transporte público y compartido. Si necesitamos perentoriamente un coche privado, cada vez tenemos más opciones eléctricas utilitarias que nos pueden servir.

Las máquinas cotidianas bien dimensionadas y eficientes: los frigoríficos de dos puertas y los termos eléctricos de cien litros son dos buenos ejemplos de aparatos sumideros de energía. Se trata de dimensionar adecuadamente los aparatos que necesitamos y después elegir los más eficientes (los de etiqueta A+++ antigua o A moderna).

El ciclo de materiales circular: en principio no parece fácil evitar comprar plástico desechable junto con la compra cotidiana de alimentos y artículos de limpieza. Pero cada vez hay más opciones "circulares" como llevar nuestros propios tápers al mercado, elegir envases de vidrio o metal en vez de plástico, o comprar a granel alimentos frescos.

El uso del agua de red integrado en el ciclo del agua: llevamos bastante tiempo en sequía técnica, y las perspectivas no son buenas. Aunque se ha hecho mucho desde las grandes sequías de las décadas de 1980 y 1990 para mejorar la eficiencia en el consumo de agua, es posible y necesario seguir funcionando para evitar desperdiciar una sola gota. Por ejemplo, instalando, si no lo has hecho ya, grifería de mezcla de aire con agua.

Imagen: Foto de Bill Mead en Unsplash