Ciudadanos

¿Y nuestra banlieue?

ISAAC ROSA

Cuando los trabajadores y estudiantes iniciaban un proceso de movilización y huelga contra las reformas de Sarkozy, los problemas sociales franceses quedan otra vez reducidos a una cuestión de orden público. Era previsible la explosión de la banlieue. Desde los disturbios de 2005 nada ha mejorado, y sólo se han aplicado soluciones policiales que, siguiendo el modelo de la ocupación iraquí –unidades de intervención rápida que golpean y se retiran-, empeoran la convivencia.

Desde España observamos la revuelta de los airados jóvenes franceses con distancia, como algo ajeno, que nada nos dice. Presumimos de no tener problemas así en nuestras ciudades, y no nos damos cuenta de que en esto, como en casi todo, vamos con años de retraso, y todo llegará.

Deberíamos aprender la lección francesa, observar qué ha ocurrido durante décadas en esos barrios. Comprenderíamos que estamos al inicio de un proceso ya cumplido allí. La existencia entre nosotros de poblaciones inmigrantes mal integradas, explotadas, excluidas, marginadas, estigmatizadas y perseguidas, pone la semilla para una segunda generación de hijos humillados y resentidos que no se resignarán, como sus padres, a ser explotados y apaleados.

Aún estamos a tiempo de evitarlo. Nos engañamos al pensar que los problemas de convivencia, los que hay y los que habrá, son de tipo cultural, solucionables con llamamientos al multiculturalismo. Nada de eso. El problema de fondo, en Francia y aquí, es social: explotadores y explotados. Lucha de clases. ¿Les suena?