Te lo pregunto con alevosía

Magda Bandera/PERIODISTA

Claro que quiero saber lo que sientes por mí e-xac-ta-men-te. Ya sé que tú no le has dicho a nadie “te amo” y que la expresión te recuerda a Umberto Tozzi, pero te vas a tener que definir. Tú eliges: me aprecias, me quieres, te has encoñao, me deseas, me estás amando locamenti o sólo te gusto un huevo, que no es poco, pero no basta para que ponga mi piso a nombre de los dos.
Fíjate lo que cambian las cosas por una dichosa palabrita. Y tú, mi querido abogado, lo sabes de sobras. Porque no es igual tropezar con alguien que darle un empujón, devolverle el golpe que te soltó antes o hacer que parezca un accidente… Yo puedo parecer tonta cuando me pongo sentimental pero sé muy bien lo que es la alevosía, la premeditación y la nocturnidad. Y según te expliques te caen dos años o 20.
Por eso no entiendo que en los juzgados de este país no haya intérpretes profesionales en vez de aficionados malpagados enviados por una subcontrata para traducir “a ojo”. Y me indigna que los ministerios de Justicia y de Interior no hagan nada para evitarlo. Ya no pueden alegar que no saben lo que pasa, porque ha salido en todos los diarios. Pero se escaquean, como tú, que vas a volver a liarme con tu sonrisilla de político perfumado. Sólo te pido que no me sueltes que las tías nos ponemos muy tontas con las palabras. Mira la que que le ha caído a la ministra por decir “miembra”. Lo dicho, por una sola palabra te puede caer un pedazo de condena.