¿Y para cuándo el Estado laico, presidente?

MARCO SCHWARTZ

No es de recibo lo ocurrido con motivo de los funerales por las víctimas del accidente de Spanair. Se supone que un acto de estas características está concebido para honrar a los difuntos y, más aun si cabe, para transmitir un mensaje de consuelo a sus familiares. Pero resulta que muchos de estos, que viven fuera de Madrid, no pudieron acudir a la ceremonia por el sencillo y reprobable motivo de que se programó para un jueves, en lugar de un sábado o domingo, con el fin de que la fecha cuadrara con las numerosas agendas de las personalidades oficiales.

A esa falta de sensibilidad se suma otra circunstancia también reprobable, y es el procedimiento que se siguió para el homenaje: un ritual católico, con homilía del incombustible cardenal Rouco. No le faltan razones a la Alianza Evangelista Española para quejarse de discriminación, ya que uno de sus fieles estaba entre las víctimas. Sin embargo, lo que espera una sociedad moderna es que, en lugar de multiplicarse la presencia de confesiones en los funerales de Estado, estos –y el resto de actos oficiales– tengan un carácter estrictamente laico. Zapatero debe demostrar sin más dilaciones su compromiso de avanzar hacia el laicismo. Y no debería confundirlo con dar más presencia oficial a otras confesiones distintas a la católica.