El corazón tiene buena memoria

ANTONIO AVENDAÑO

Si Carlos Saura filmó en 1980 la memorable Deprisa, deprisa, el presidente Zapatero parece tentado de rodar en 2008 la no menos memorable Despacio, despacio. El Gobierno remolón podría tener, en efecto, la sigilosa tentación de hacer con la memoria histórica lo mismo que ha hecho con la inmigración: decir y hacer cosas distintas y aun contrarias a las que decía y hacía apenas un año atrás. Zapatero tuvo la audacia de incluir en su agenda un asunto como la memoria histórica que Felipe González, por biografía personal y oportunidad política, jamás habría incluido. Al hacerlo, el presidente conquistó el corazón de mucha gente. Pues bien: cuidadito con los corazones conquistados, que son muy suyos y tienen una memoria tal vez no histórica, pero sí de elefante, que no olvida una.