Ciudadanos

Días de nada

JOSÉ ANTONIO LABORDETA

En mi ciudad la gente está triste, el equipo de fútbol baja a segunda división, tras una larga temporada de desastre en desastre; menos mal que el de baloncesto ha ascendido a la liga ACB y podremos olvidar las amargas horas en campos de fútbol olvidados, muchos, en la geografía española.

Todo esto es una meditación para escapar de esa cutrez que viene siendo, día tras día, el rollo de los del PP con su Maria San Gil, su Esperanza y sus "pobres" Gallardón y Rajoy. Todo a punto de que, un día, los habitantes madrileños se lancen sobre la yugular de cualquiera de estos dos, y acaben con ellos, igual que doña Esperanza está acabando con la Sanidad y la Enseñanza. Pero la idiotez humana no tiene fin.

Por si nada estaba claro y nadie mece la cuna de nadie, el señorito Aznar- de pelo negro y barba muy cana:  ¡coqueto!- se pone a filosofar sobre no se sabe muy bien qué de las esencias y de las necesidades. Se ve que sus cursos en Georgetown le han elevado su tono de funcionario español, a la cumbre de los pensamientos enrevesados del triunfo universal.

A estas alturas de la película al único miembro del PP que se le entiende es al señor Fraga Iribarne, el mas ininteligible de la política española ahora habla tan claro que, todas sus huestes, se quedan patidifusas con las verdades del barquero que suelta.

¡Ah! Vigilen al diputado señor Lasalle. El nuevo Yago de la película. Y encima casado con una diputada del PSC.