La zarzamora

JOSÉ ANTONIO LABORDETA

En la vieja letra del cuplé se decía:”Que tiene la Zarzamora que a todas horas, llora que llora por los rincones”. Lloraba, decían, por amor. ¿Lloraba por amor, según afirmaban los medios de comunicación presentes en Valencia, el señor Acebes? Me da la sensación que lloraba porque decía adiós al poder que, hasta esos momentos, habían ostentado en un Partido que se dedicó, durante cuatro años, a encrespar la temperatura de este País, a costa de lo que fuese: Once M; Estatuto de Cataluña;  Bodas gay; enfrentamientos con la iglesia capitaneando las manifestaciones al lado de lo mas rabiosamente ultra de esa vieja España,la suya, que decían se la estaban arrebatando.

Los miércoles por la tarde, en las sesiones de control del Gobierno, el cinismo de este chico llegaba a tildar de mentirosa a la Vicepresidenta cuado él fue el símbolo de la mayor mentira surgida en este país intentando convencernos de que el atentado terrible lo había llevado a cabo la ETA.

Siguiendo la técnica de la derecha, en lugar de dimitir, el partido le da la Secretaría General. Como si nada hubiese pasado durante el periodo en que como responsable de Interior, los terroristas mataron a ciento noventa personas. Y él, y otros como él, intentaron montar la gran mentira y nos atacaron violentamente a los diputados que nos tocó, por sorteo, ser miembros de la Comisión que, con escasos medios materiales y con voluntad, llegó a las mismas conclusiones que, años más tarde, llegaría el Tribunal que juzgaba a los terroristas.