¿Pero quién manda en esta tropa?

JESÚS MARAÑA  

Que Mariano Rajoy suele “echarle una pensada” a cada problema en lugar de buscar de inmediato una solución, ya se sabía. Que Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre se odian de forma entrañable desde hace años, también se sabía. Que el alcalde de Madrid estaba empeñado en acompañar a Rajoy en la lista electoral, pues claro. Que la intención última de Gallardón era tener escaño en el Congreso ante la posibilidad de una espantada de Rajoy si pierde las próximas elecciones, era vox populi. Que Esperanza dijo desde el primer minuto del partido “¡entonces, también yo!” estaba cantado. Ya son ganas de arropar al líder o de asistir en primera fila a su entierro político.

Lo que no sabíamos era que Rajoy necesitara reunir a la “pareja” antes de tomar una decisión final sobre la lista por Madrid. Y menos a las veinticuatro horas de anunciar con mucha autoridad la única sorpresa que tenía guardada: Manuel Pizarro como número dos. El PP reconocía anoche oficialmente que la reunión fue tensa y que tanto Aguirre como Gallardón seguían exigiendo “un puesto”.

Ni con el asesoramiento socialista podría Rajoy haber gestionado peor esta penúltima crisis. Si dio un puñetazo en la mesa, como aseguran algunas fuentes, lo hizo demasiado tarde. Aguirre ya había amenazado, él no había decidido y Gallardón estaba fuera de combate. ¡Qué tropa!