Ciudadanos

El centrista Camps

DAVID MIRÓ 

 

En algunos cenáculos políticos se habla con una cierta alegría del centrista Francisco Camps en contraposición a la liberal Esperanza Aguirre. Nada más lejos de la realidad. Hay muchos factores que explican la hegemonía del PP valenciano, pero uno de ellos, y no precisamente el menor, es la manipulación de la población para enfrentarla a sus vecinos del norte, los catalanes, ya sea por la lengua, por el agua o por cualquier otra cosa.

La vieja receta del anticatalanismo, que en Valencia tiene una variante propia llamada blaverismo, ha sido adoptada por Camps con mayor ímpetu si cabe que su predecesor, Eduardo Zaplana, que cultivó buenas relaciones con Jordi Pujol y jamás se atrevió a barbaridades como cortar la recepción de TV3.

A los que conocemos el percal, pues, no nos sorprende que Camps pretenda ahora sacar a la gente a la calle contra el enemigo catalán y su pérfido aliado Zapatero. Y que para hacerlo mienta demagógicamente y compare una solución de emergencia y temporal para Barcelona con lo que era una infraestructura faraónica que amenazaba con cargarse el ecosistema del Delta del Ebro. Una solución que, para más inri, es idéntica a la que se aplica en Valencia, donde también se compra a los regantes agua sobrante del Júcar, con la diferencia que en este caso la conexión ya está construida.

Si eso es centrismo, que baje San Vicente Ferrer (otro gran demagogo) y lo vea.